No habrá paz para los malvados

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Y cuando los del ático del allá arriba inaccesible rascacielos, los que permiten que las economías se contraigan, hundan o se endurezcan a capricho de su maquiavélico juego de ajedrez, temieron que en algún momento las riendas del destino de los pobres infelices, hambrientos, asalariados e hipotecados de por vida, esos llamados inocentes pardillos de clase social excesivamente trabajada, acomodada, media y baja, se les amotinasen, surgiendo inesperadamente y sin poder controlar sus reacciones de no poner remedio y solución inmediata, haciendo su aparición una serie de clones revolucionarios insatisfechos, enarbolando la lanza sin bandera de un anarquismo anónimo, dirigidos a cortar los cuellos de los criminales y sus cabestros seguidores de una conspiración premeditada, rememorando sin saberlo, desconociendo música y canción .. y en eso llegó Fidel.

“ Se acabó la diversión, llegó el comandante y mandó parar. Aquí pensaban seguir, jugando a la democracia y el pueblo en su desgracia se acabara de morir. Y seguir de modo cruel, sin cuidarse ni la forma con el robo como norma. Y en eso llegó Fidel “.

Los amenazados tirando de hemeroteca, asustados, pues cobardes lo son aunque altaneros se muestran cuando amedrantan a gobiernos y compran voluntades ajenas, con anticipación argumentaron la razón por la cuál habrían de vacunar a la población inoculando miedo y grandes dosis de calmantes para domesticar la intranquilidad y conseguir el alineamiento a todos por igual, para que el mundo fuese menos fértil y más infeliz, haciendo entrar a todos sin agolparse en la granja de la ignorancia, matadero invisible de la conducta humana que debería ser manufacturada, reconducida y manipulada, ya fuese por exceso poblacional o por el horror a las consecuencias previstas en sus algoritmos de peligro, en el que el día de las bestias estuviese a punto de fijarse en un calendario próximo, sometiéndose si no hubiese reacción a la aberración de un complot como respuesta a la intolerable campaña de amansamiento y terror, lo que podría dejarles al pairo con sus huesos rotos y sin sus ausentes huevos de ratas, dirigiéndoles directamente a la guillotina de la venganza y sin la piedad que ya se entendería como una debilidad injustificable, cuando se trata de abatir a unas sabandijas que sin pena ni gloria se han atrincherado en sus refugios de perversa tristeza, creyendo que todavía siguen estando a un pasito de “dios”.

No habrá clemencia, y no será extraño que se estén confeccionando listas de colaboradores de este holocausto, pues aprendices del “Che” ya se están organizando para que cuando este absurdo escenario de una falsa pandemia menos perjudicial que una gripe estacionaria y que no tendría fin de permitir no doblegar a sus autores intelectuales y otros siervos del delito, quieran aumentarla con más vacunas que sanan menos y mucho matan, lo que obligará a buscar a los culpables de haber contribuido a hacer desaparecer personas queridas y amigables. Y es entonces cuando la memoria se recuperará para que nada de lo sufrido vuelva a ocurrir, ya sea ocupando otros espacios fuera de la órbita terrestre en donde ya se están instalando inmobiliarias espaciales, para esos desgraciados que quieren huir si no consiguen que el desorden que está causando estragos y pleitos inacabables no tenga el éxito que pretenden. Miserables.


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