No se puede vivir en un estado policial en España, pero si cambiar y actualizar con dureza el actual código penal

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En España y en sus grandes ciudades se está produciendo una despreciable y saturada cadena de violentos casos y delictivos sucesos. Es un hecho incuestionable, que al igual que la migración ilegal llega por el efecto llamada que surge por la “exquisita” e hipócrita y bondadosa permisividad de las autoridades civiles, alentadas por organizaciones sin aparente ánimo de lucro, que deberían tener miramiento y la obligación de proteger el estado del bienestar y no ponerlo en peligro, hace también que los delincuentes tanto nacionales como extranjeros, comprendan que la letra pequeña de la Ley es una garantía y una ventaja, al comprobar la tibieza y manga ancha de la misma, lo que les permite zafarse alegremente de las condenas si los agarran, pues todo queda en dejarlos en libertad con cargos, que se dirimirán, vayan ustedes a saber, en los juzgados más allá del letargo para ser recordados por los autores de lo sucedido.. siempre y cuando estén localizados, algo que puede ponerse en duda. Y mientras tanto siguen ocasionando los malditos delincuentes la tragedia para muchos afectados de un problema que no se resuelve, con la insegura sensación de la intranquilidad social que se establece sin que nadie lo remedie, observando que no dejan de cumplimentarse partes más copiosos cada día en las comisarias de los barrios, probablemente para obtener estadísticas por la comisión de los delitos, unos al descubierto, otros olvidados en los archivos por exceso de espacio, más los caducados y no denunciados, especialmente por turistas que nunca más volverán, lo que otrora fue España por hallar siempre un clima envidiable en todos los sentidos.

No hacen falta, y aunque nunca sobrarán más fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado, lo imperioso y que se hace urgentemente necesario aplicar es mano dura, ejemplarizante y contundente, reformar y ampliar el código penal, hacer que se cumplan las fijadas en el mismo y desde el primer momento que las fechorías sean cometidas siendo el reo preso sin capacidad de movimiento para seguir con su relicario festivo, pero en cárceles que no parezcan hoteles con salones para congresos de asesinos y “chorizos”, pensando que España es jauja por tener unos políticos en “babia” y una judicatura atrapada, que no puede hacer nada, sino únicamente cumplir con los dictados del poder establecido.

¿ No será que las leyes están “elaboradas” por aquellos que algún día puedan depender de sus “inteligentes” contenidos, con las llaves de la libertad guardadas en sus bolsillos ?.


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