“Nos conviene que haya tensión”. Hace 10 años lo dijo Zapatero, hoy al parecer piensa lo mismo sobre temas que mejor evitar pueda tener alguna idea

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El Señor Zapatero se ha equivocado al calzarse calcetines fantásticos para andar sobre los lodos 

El Señor José Luis Rodríguez Zapatero, al parecer no se ha dado cuenta todavía que su voz de predicador en el desierto es esperada sin “auditorium” y oída falsamente con el encantamiento de una sirena silenciosa con maullidos de morsa inquieta. Nada más lejos de la realidad más absoluta. Usted Sr. Zapatero es y con todas las consideraciones y respeto que se le debe como a un ex-presidente del gobierno español que fue y ahora se halla en dique seco, un simple eco de lo que muchos opinaran con reprobación de su paso por uno de los mayores puestos de responsabilidad de un país tan serio como necio y engañado en muchos aspectos, al creerle que eso de la crisis que usted rebatió y no se olvida, era un mal pasajero que no nos afectaría cuando las largas colas del paro daban la vuelta a la manzana y los “opinantes” y “tertulianos” con muchísima menos información que usted, le decían que mejor estaría aleccionando a los sindicalistas como abogado del diablo, antes que diseñador de una de las peores pesadillas de las familias que incluso llegaron a creerle sentados frente a unos noticiarios que sentenciaban y se afligen todavía de su mal gobierno como un mal recuerdo, y de las escaramuzas que protagonizaba con el fin de restarle importancia a un indomable por entonces problemática que el tiempo y el ciclo, sin la ayuda de nadie, ajustó a imponderables como soluciones de envergadura que probablemente mañana se repitan en una recesión de espita abierta y llamarada visible en la actual economía.

Usted hoy se exhibe como mediador del Maduro venezolano calificando su presencia “torturado” de un éxodo sin precedentes como un mal menor que requiere de apósitos democráticos sin ver más allá de donde surge el epicentro del mal. Y créanos que cada vez que opina sobre el dictador, cae con su peso fofo en el conflicto y la importancia de restar más puntos de la credibilidad que su persona pierde a raudales, creyendo que su representado es una mala referencia para añadir a su reputación. Y si a todo eso le añadimos que con la boca pequeña y el labio entrecortado se refiere a los independentistas catalanes que ya han superado el límite, cuando a la vez impide llamar a los secesionistas golpistas, usted vuelve a errar por no hablar claro y enredarse entre las ramas, las mismas que se utilizan como lianas en la política de todos los días un parlamento poco consistente.

Usted intenta apaciguar, como eterno aspirante y candidato al premio Nobel de la Paz, apostillando en sus declaraciones a los periódicos que todavía le sirven para emborronar papeles, que aplicar nuevamente el artículo 155 de la Constitución sería un error, mientras que las calles ardientes están para terminar la cuestión de una maldita vez con el único camino de la razón y el no sometimiento a la cordura que facilita el desorden y la puesta de largo a una inesperada sucesión, tanto en presidencia de Catalunya como en la jefatura del Estado.

Usted Señor Zapatero debería mirarse sus propios zapatos para sacar conclusiones, las que afectan a pisar lodo, pegajoso hasta en sus calcetines como consecuencia de posteriormente tener buena suerte, cuando los haya limpiado y lavado con desinfectante como si no hubiese dicho nada, o limitarse simplemente a que todo fluya sin sus soflamas en busca de una autoría ocurrente cuando todavía tiene pendiente emitir una opinión veraz y presente sobre Venezuela o la solución precisa que debería titular y ponderar al gobierno de Sánchez sobre una Catalunya reaccionaria, y dejarse ya de tantas memeces repetitivas, sacadas de textos edulcorados para no comprometerse con nadie o con nada.

No se nos olvidan sus célebres citas Señor Zapatero sobre un país que no le castigó lo suficiente por su irresponsables comentarios.

  • La nación española es un concepto “discutido y discutible”. Noviembre de 2004. Senado.
  • “Every day, bonsais”, hablando con Schroeder en Moncloa. Octubre de 2006.
  • “Hoy estamos mejor que hace un año y dentro de un año estaremos mejor que hoy”.   Diciembre de 2006. Horas antes del atentado de la T-4.
  • “Otegi es un hombre de paz”. Febrero de 2007.
  • “España está totalmente a salvo de la crisis financiera”. Agosto de 2007. Entrevista en El País.
  • “La crisis de las hipotecas subprime no afectara a España”. Septiembre de 2007.   Comparecencia junto a Lula da Silva.
  • “Estamos en la Champions League de la economía”. Septiembre de 2007. Reunión con el   grupo socialista.
  • “La crisis es una falacia. Puro catastrofismo”. Enero de 2008. Entrevista en El Mundo.
  • “Nos conviene que haya tensión”. Febrero de 2008, tras una entrevista con Iñaki Gabilondo   en Cuatro.
  • “Los parados no son parados, son personas que se han apuntado al paro”. Febrero de 2008.   Entrevista en Punto Radio.
  • “Mientras yo sea presidente no habrá trasvase del Ebro”. Marzo de 2008. Mitin en Zaragoza.
  • “Es un tema opinable si hay crisis o no hay crisis”. Junio de 2008. Entrevista en El País.
  • A UGT: “Necesito vuestro apoyo y vuestro cariño”. Abril de 2009. Congreso del sindicato socialista.
  • “La cuestión no es qué puede hacer Obama por nosotros, sino qué podemos hacer nosotros   por Obama”. Julio de 2009. Entrevista a The New York Times.
  • “La Tierra no pertenece a nadie, salvo al viento”. Diciembre de 2009. Copenhague.
  • “España está a punto de salir de la crisis, si no lo ha hecho ya”. Enero de 2010. Reunión en Bruselas.
  • “Lo enunciaré de forma sencilla pero ambiciosa: la próxima legislatura lograremos el pleno   empleo en España. No lo quiero con carácter coyuntural, lo quiero definitivo”. Abril de 2011.
  • “Miente como un bellaco quien diga que hemos hecho recortes”. Mayo de 2011. Mitin en   Santander.
  • “España ha vuelto al corazón de Europa”. Julio de 2011.

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