La OEA está planteándose una intervención en Venezuela, rescatando el orgullo de un pueblo que ya no sabe donde ir

VENEZUELA

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Y en eso llegó la O.E.A.  Organización de Estados Americanos

¿ Qué hay que hacer cuando un mandatario caduco y carroñero lleva a su país a la ruina ?

Esperar que el tiempo pase y que las nuevas elecciones vuelvan a “validar” una convocatoria vendida por cuatro “bolos” comprados y sin valor, difícil de asumir entre una duda victoriosa de un “chavista” que pernocta con guardianes amaestrados en las noches sudorosas a los que reemplaza todos los días por no fiarse de nadie, mientras al pueblo hambriento e ignorante se le convence con dulces de leche por representar un número importante de votante-adeptos, mientras la nación se va poco a poco desintegrando por eliminar una base imprescindible de clase media de doctores, ingenieros, técnicos y especialistas que buscan mejor vida fuera de una Venezuela en un estado decadente.

Hace tres días Luis Almagro Lemes, Secretario de Organización de Estados Americanos (OEA) afirmaba con rotundidad que no se puede descartar una intervención militar contra la dictadura de Nicolás Maduro Moros, desintegrando así un plan diábolico de desesperación y llanto que el pueblo venezolano padece desde hace tiempo, falto de alimentos, medicinas y una escuela humillada y abocada a conseguir a delatar a padres y familiares al más viejo estilo de los jemeres rojos, si observan los jóvenes compatriotas disparidad en las opiniones contra un líder que todos los días les da, desayuno, almuerzo, merienda y cena y unas “sobritas” para sus papás.

La situación es grave en Venezuela, la diáspora no ha hecho más que comenzar y los países limítrofes y caribeños no estan preparados para asistir a millones ya de ciudadanos que se agolpan en busca de un salario digno y por caridad con el que capear el temporal, por lo que Luis Almagro, paciente donde los haya, negociador de palabra y justiciero sin máscara, cree que la problemátca es insostenible y una crisis humanitaria de tal envergadura requiere de medidas drásticas para volver a reiniciar la construcción de una Venezuela que había sido bendecida por unas condiciones de vida que ya no recuerdan ni siquiera las élites más favorecidas, por lo que se hace imprescindible que todo debe empezar a madurar con ilusión pero sin “Maduro” y esos sus dragones del tipo Komodo, “fieles” e insaciables con galones y estrellas, que sin más remedio pueden obstaculizar un proceso de concordia y paz.

Mientras que Maduro en Estambul participaba en un ágape de carnes cortadas con maestría, para después fumarse un puro habano y lanzarle humo blanco de paz a Erdogân, con precio de crudo barato que Turquia sabrá apreciar, los niños que no han tenido el privilegio de ser elegidos para servir de “claca estudiantil” del tirano, se comian los más afortunados las uñas o un mendrugo de pan, o se iban a dormir con un vaso de agua, mientras sus padres miraban a la luna tras una ventana desvencijada para crearse la ilusión que el día siguiente podría traerles la libertad y la reconstrucción de una poderosa Venezuela, que hoy se rompe con gritos de silencio y muchísima tensión acumulada.

Así pues, Señor Almagro no le de a usted ansia, no le de a usted miedo y que entren todos éstos que hoy le escuchan con la gorra de plato bajo el brazo.. esperando una orden de sus gobernantes para estabilizar una parte de Sudamérica que ya no puede esperar más.


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