Pinocho se fuma un “puro que le produce una rica y soportable pesadilla” (metafórica, astronómica y fantasmagórica)

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Cuando una compañía de suministro eléctrico “vocifera” que está contigo y te hará llegar toda la energía que te falta en estos tiempos tan difíciles, tampoco te dice que hará una bonificación real e importante en una tarifa que hará más llevadera una economía de guerra vírica, lo que demuestra una credibilidad y ensañamiento al intelecto inadmisible e insultante, creyendo que los consumidores son tan “pinochos” como los consejeros que entraron por la puerta giratoria blindada, protegida de la curiosidad de dar prebendas anticipadas a la política de altura y seguir tarifando en factura el precio desorbitado, el mismo que los máximos dirigentes y grandes accionistas crean aplicar por la fuerza se aceptará sin rechistar.

Cuando tres delincuente asaltan una vivienda, moliendo a palos al padre, torturando a la madre y violando a la hija, cómo se le puede quedar la mente de estropeada a las víctimas al comprobar la “bondad” de la justicia que mantiene un código desactualizado, cuando los detiene la policía y les dice la fiscalía que a los autores confesos se le deben dar toda clase garantías, un juicio justo, el aplazamiento con uno ingresado en el “talego” y dos en libertad con cargos, aludiendo que hace falta una investigación más exhaustiva, mucho más profunda de razones y motivos, y un pertinente careo para demostrar que el incidente puede o no ser fruto de una venganza laboral, probablemente por haber trabajado uno de ellos en la empresa del afectado, haberle robado con la sonrisa impúdica e impunidad evidenciada por no haberle denunciado en su día, al haber sido despedido ipso facto el indeseable y no haber tenido tiempo el canalla de descubrir la clave de la caja de caudales, oculta en un domicilio allanado hasta colmar la necesidad endemoniada de unos salvajes, a los que no se les debe identificar como ciudadanos de una democracia con carencias de igualdad referidas al derecho, obligaciones, premios, penas y castigos.

Cuando a un gobierno compuesto por 23 ministros y un presidente “galán de noche y de día“, se mofa de la sombra que oculta su enmascaramiento de zorro agresivo y lastimero al mismo tiempo, cercenando las opiniones, razones y argumentos de los otros que le disputan un poder mal empleado, incluso la de sus propios colegas de mesa y partido político, lanzando dardos envenenados de promesas y epitafios disparatados, filtrando noticias falsas a su conveniencia, desafiando a quienes no piensen como él, utilizando trampas, mentiras e injurias, ignoramos cómo se le puede quedar el cuerpo a la guardia de corps femenina con responsabilidades críticas, que enamoradas darían por el usurpador la vida por una sonrisa dictatorial lasciva, desternillándose si es necesario cuando las llevan al cadalso de la destitución, si han cometido el error de contestarle con testigos que comunistas no son, como tampoco el “menda” lo es, y que el país todavía reconocido como España, es un hazmerreír de sainete cuando le piden desde un nido de ratas a los ahorradores y tacaños de la Unión Europea los “cuartos” emitidos como “coronabonos“, para seguir su campaña sine die, mesiánica y televisiva por las cadenas privadas subvencionadas, que le llevarán con suerte a la eternización del cargo como único salvador de una crisis de recesiones económicas imprevistas y un virus que serán leyenda, en la que manejada por su incompetencia se han producido más muertos en proporción que en ninguna otra nación del mundo, amén del ambiente y crispación que entre los suyos propios crea cuando no entienden que eso del crepúsculo de los dioses sea su único libro de cabecera, pues después de ser jugador de baloncesto, llenar canastas, sin olvidar las perdidas cuando era consejo de banca y caja, le hubiese gustado, y lo ha conseguido, ser presidente de la península ibérica o actor de cine si no hubiese alcanzado el cargo, con un guión bien aprendido, que así es su paso por esta nuestra película de terror económico y fallecidos a espuertas, que está protagonizando sin rubor alguno cuando lo fácil hubiese sido seguir entretenido escuchando la obra de Wagner del mismo título, porque similitudes “novelescas” hay por un rollo de celuloide anticuado y pegajoso.

Cuando los impuestos sigan subiendo y se destinen miles de millones, la mitad perdidos o descontados en pagar la deuda para seguir en el concierto de reducir la prima de riesgo, solicitando de la banca se haga cargo de los créditos a pymes y autonómos, pues a todos los solicitantes se le atragantará el dulce envenenado envuelto en papel notarial de crédito y letra pequeña, cuando les pidan algo más que un balance y ya de paso las llaves de su vivienda como garantía de buena fe y compromiso, que dice cubrir el “gobierno de España y la pandemia”, para anunciar después de la sufrida experiencia, cuando la misma sea vencida, que llegará sin remedio la otra que será igual de virulenta (fiscalmente), después de ver como se arrojan por la alcantarilla de las oportunidades el valor, la sangre de los nudillos estampados en una puerta y los esfuerzos de un colectivo que está hasta las narices de que le tomen el pelo, además de ser siempre los primeros en ser los elegidos.. para meterles mano en la cartera.

Cuando el final del “crepúsculo de los dioses” ha sido corregido a cambio de un mal guión para todos los gustos, para una obra que no es muda, sabremos que ha sido redactada por un aficionado con seudónimo a relatar las aventuras de Pinocho.


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