En un mundo atomizado por el plástico al parecer únicamente importa eliminar las bolsas en los supermercados

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Si se mirasen las advertencia que se hacen con un cuenta hilos del recuerdo, probablemente no se emitirían tantos consejos absurdos

La situación : Gran supermercado de la alimentación en cualquier país del entorno europeo. Las/los cajeras/os han recibido instrucciones de los directores para indicar a los consumidores de la campaña “verde : Fin del plástico para conseguir un mejor medio ambiente “.

Plenamente concienciados los empleados, empiezan a desarrollar su trabajo, empezando por el primer cliente, un señor mayor de 50 años, al que le espetan abiertamente que procure traer su propia contenedor, carrito de lona o canasto de tela o mimbre, pues las bolsas de plástico dejarán de expedirse, sustituyéndolas por las de papel o cartón que como alternativa todavía no les han llegado ni son obligatorias, lográndose tal manera un merecido respeto por evitar un material que tarda o nunca desaparece.

El interpelado mientras recoge lo adquirido y lo introduce en la que posiblemente sea la última bolsa de plástico, con un brillo en los ojos mira a la dependiente y con una sonrisa amable le espeta el siguiente comentario :

“ Disculpe querida amiga, es que no había esta moda “verde” en mis tiempos”.

La cajera mira al señor y seriamente le contesta : “ Eso ahora se ha convertido en un problema que padecemos todos. Su generación no puso demasiado empeño en conservar el medio ambiente “.

Replicando el cliente : “ Razón tiene, nuestra generación lo veía todo de otra forma en aquellos tiempos “.

01º Por entonces, las botellas de refrescos, leche, cerveza, se devolvían en el colmado, tiendas no tan grandes como ésta, y las enviaban de nuevo al fabricante para ser lavadas, esterilizadas, reutilizadas para después llenarlas de nuevo, de forma que se podían utilizar los envases una y otra vez, lo que sí, como puede entrever usted, es un claro ejemplo de reciclaje.

02º Subíamos las escaleras a pie, porque no había las mecánicas en cada gran establecimiento, lo que producía menos gasto de energía eléctrica.

03º Íbamos caminando a los trabajos en lugar de ir en automóviles con un sin fin de caballos de fuerza, para recorrer tres kilómetros de distancia, lo que reducía el consumo de carburantes nocivos.

04º Por entonces, se lavaban los pañales de los bebés, porque no habían los desechables.

05º La ropa se secaba en tendedores, aveces improvisados, no en secadoras que funcionan con energía cada vez más cara.

06º Teníamos televisión o radio que oíamos en casa, no un televisor en cada habitación y otro en la cocina de la casa.

07º En la cocina molíamos en mortero y batíamos a mano, porque no había electrodomésticos inteligentes que hiciesen ese trabajo por nosotros.

08º Cuando empaquetábamos algo frágil para enviarlo por transportista o correo, usábamos papel de periódicos viejos ya leídos de arriba abajo, para proteger el contenido, no plástico de burbujas como se hace ahora.

09º En esos tiempos no usábamos podadoras eléctricas para cortar el césped, sino tijeras de jardín adecuadas que fortalecían los músculos.

10º Hacíamos ejercicio al salir caminando al trabajo, a comprar, respirar aire puro en la cercana montaña si la había, y no necesitábamos ir a un gimnasio para correr sobre cintas deslizantes que funcionan con electricidad si quieres que se mueva al ritmo que prefieras.

11º Bebíamos directamente agua del grifo y en vaso de cristal cuando teníamos sed, en lugar de utilizar botellines y vasos de plástico o cartón desechable.

12º Cambiábamos las navajas de afeitar en vez de tirar a la basura toda la pieza de plástico cuando pierde su filo.

13º En aquellos tiempos la juventud iba en sus bicicletas a la escuela o caminando conversando con los compañeros, no en patinete eléctrico o dejándose acompañar de los papás como una obligación en calidad de taxistas.

14º Teníamos uno o dos enchufes en cada habitación, no una regleta de multi-contactos para alimentar una docena de artefactos que funcionan con electricidad, y algunos con baterías de caducidad por el desgaste y otras recargables en la red de suministro.

15º No necesitábamos un aparato eléctrico para recibir señales desde el espacio, las que emiten los costosos satélites a miles de kilómetros de altura, que sirven para encontrar el restaurante más cercano y su horario de servicio a través de la red de Internet.

16º Usábamos teléfonos fijos y sólo había uno por cada diez domicilios. Hoy hay 10 por cada hogar, que de forma móvil se utilizan, y cuando se prescinde de la batería por agotamiento, no hay gente tan educada ni cívica que los arroja al cubo de basura, contaminando la tierra y miles de litros de agua.

Por todo lo que en la brevedad he expuesto, pues añadiría más ejemplos para diferenciar épocas y el comportamiento de los usuarios, me parece lógico que la actual generación a la que usted pertenece nos llame por total desconocimiento IRRESPONSABLES, por no sentirnos tan desprendidos de un plástico que ha sido facilitado para que más productos envasados pueda comprar con ese mismo material, opaco o transparente de mayor o menor micra y volumen para asegurar el contenido que deambulará por el continente hasta llegar a la óptica, después a la farmacia terminando, que hoy me llevo después de abonar el importe fijado en ésta gran superficie fuera del casco urbano.

No padezca, si a lo mejor me ve mañana, seré un buen ciudadano y traeré siempre una chaqueta con suficientes bolsillos, dado que no siempre coincido en pasar antes por casa para recoger la gran cesta adecuada para la compra recompensada, con tres recipientes de plástico para depositar atún y sardinas en el frigorífico del que ya hablaremos otro día. Estoy pensando seriamente en adquirir una mochila de gran capacidad como las que llevan los exploradores.


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