Cataluña: ¿de que fuente procede el “oro” que mantendrá por largo tiempo el “procés”?

oro para pagar procesos en Cataluña
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Unos sueñan utopías y otros respiran frescos aires, evitando que una de las dos “Españas” nos hiele o nos rompa el corazón.

Ante la firmeza de un hombre designado por decreto y no elegido en ningún plebiscito, con elegancía y educación en hacer patente que su trabajo se reconozca, consistiendo más qué en reinar en procurar que el Estado de Derecho del país sea una garantía y una noble encomienda por la que romperse la voz, el pecho y lo que haga falta en defenderlo, evitando así un choque de sentimientos dispersos que bien pudiera producirse entre constitucionalistas y nacionalistas, si persiste la creencia de qué en este pais reconocido graciosamente como la España de la pandereta, de los 17 crisantemos casi ya marchitos y las tradiciones disfrazadas con harapientos trajes hechos a medida, otrora embastados por el costurero de una democracia que todavía no nos creemos, se llega a la conclusión de que en efecto, ante el caos autonómico de Catalunya, no manda ni dirige el juego nadie, como al parecer sucede por la falta de respuesta contundente más allá del 155 y solidez enérgica y alérgica en la gobernancía aparente.

Aún así, considerando que el diálogo no tiene autoridad y está vacío de contenido, se manifiestan y resurgen como lobos hambrientos y sedientos de conflictos los intervencionistas de ambas rivalidades, que tampoco desean que la Justicia haga su trabajo con la ponencia única de la transparecencia y de una cronología empírica que haría palidecer al más experto inspector de Hacienda, que en teoría será el único que servirá para demostrar que entre los idealistas independentistas hay otros muchos que intentan ocultar el oro, que se han fundido en el reparto los señores de una guerra “santurrona” y mal enrocada, que antes de empezar ya supieron que la perdian.

Por todo lo cuál, vistas y comprobadas las provocaciones y la desnaturalización de los reivindicativos argumentos que lo suscitaron en un tono carente de legitimidad y con mucha dosis superficial de liberarse de unas inexistentes cadenas opresoras, que las siguen maniatando a destajo, decímos como diría Antonio Fraguas : el gran humorista Forges en su último epitafio, “somos todos, los que conformamos la península ibérica, unos simples mediocres“, manipuladores añadimos nosotros. Unos mercheros de la popularidad envidiada, de la oportunidad política a la que nos apuntamos si tenemos ocasión, siempre incapaces de solventar los más nímios problemas que nos preocupan a todos por igual.

No tenemos más bandera que la de un equipo de fútbol cuando la ondean y observan a sus once líderes de turno, y a un entrenador que al parecer cuestionan siempre que pierden, por lo que poca falta que les hace el técnico deportivo, que lo terminan desacreditando los propios además de los extraños, que desde el primer instante de comenzar el partido le ofenden, incluso con el animo de agredirle.

Somos unos derrochadores de intereses, preocupándonos más por lo que sucede fuera de nuestras aulas de enseñanza, de comprensión y respeto, que por lo que ocurre en el patio de una escuela a la que “campana” hacemos siempre que podemos, sirviendo de campo de juego de nuestro torpe y “tierno” infantilismo justicero, con el hombre desenmascarado a la cabeza de portero y que todo el mundo sabe quién no es o hará, cuando intentamos protestar de algo que desconocemos o por puro vicio de hacerlo, mientras nos ensarzamos en una discusión sin limites y sin más desatino que terminar cuanto antes en un hemiciclio que todavía no ha hecho las paces consigo mismo cuando todavía no debate en profundidad el problema catalán.

Mientras se yerra en las decisiones, seguimos herrando lemas inteligentemente ilegibles con ese síndrome perenne de suponerlo todo, retardando las decisiones, prolongando las comparecencias ante la fiscalía de los excesos económicos por los que viven a cuerpo de “rey” los “virreyes”, los presidentes y expresident,s, y los piratas de mecha apagada todavía, y los tampoco presentes para asumir obligaciones y penas como los secesionistas de bajo nivel con paga de funcionario in aeternum, exiliados y demás consortes del sistema, que se carcajean y siguen tirando de veta, sin saber al parecer de que mina proceden los caudales con los que se festejan, lo que nos podría hacer sospechar que juegan a los bitcoins de los “bitontos” y otros juegos de azar y loteria, que por ahí siguiendo el hilo podríamos llegar a la sospecha de que fueron concebidos en su estrategía “mafiosilla” por la postulada a suceder y mano derecha del histriónico Puigdemont, que mucho debería aclarar al ministro Montoro, al que la oposición y su propio partido debería “montarle” un “pollo” por no haber tomado las riendas del control presupuestario mucho antes del “procés” e interrogar a la economista por y con causa abierta: Elsa Artadi Vila (Directora Gral. de Tributos y Juego de la Generalitat de Catalunya), como fiel artífice amazona de una caja de reptiles llena de recibos de gentes inexistentes, que premiados fueron, supuestamente para esta novela de misterio y camino de una serie de suspense, sin realmente participar.

Y así nos va, conviertiéndonos en el hazmereír de Europa poco a poco, dejando que una Catalunya se empobrezca ingenuamente, quizás deliberadamente, facilitando la oportunidad de otras provincias españolas que no tuvieron la suerte de ser predestinadas por el dictador para repartir con equidad el vil metal. Y si quieren saber que es lo que sucede entre nosotros, los españoles, amasadores de toda fortuna a sangre y fuego y ahora de nada que quemar, no dejen de ver dos testimonios cinematográficos, la serie Conquistadores y la película “Oro”  (basada en la obra literaria de Arturo Pérez Reverte ) así nos daremos perfecta cuenta de quiénes hemos sido, somos y fuimos capaces de hacer, mientras el “rey” de turno recibía un quinto de los expolios en su nombre, y que por decencia basada en la emancipación, abriendo el yugo y en el “cohecho” necesario se decidió no dar, aunque eso son cuentos de fareros, libertarios y trinitarios que no vienen al caso ahora, pues bien es sabido que la corrupción es un mal que como la gripe española afectó a todos y en todo el mundo por igual, aunque los arribistas se escondieron de la pandemia en monasterios antes del Reino de Aragón, como Ripoll y Montserrat, lugares catalanistas que albergan archivos y documentaciones actuales de las malversaciones y otras contabilidades que las unidades de la Unidad Central Operativa – Uco de la Guardia Civil, desgraciadamente todavía no han sabido encontrar, aunque claro está todo lo dicho es un supuesto de ficción descontrolado que contiene este cuento, que puede aproximarse a la dimensión de otra historia pactada y compactada de una maquiavélica verdad, lo que sirve para que unos sueñen utopías y otros respiren los frescos aires de quienes pensaron que tarde o temprano, de no ponerle remedio al problema independentista, se podría dar la casuística de que una de las dos “Españas” podría helarnos o rompernos el corazón.


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Comentarios

15 Comments

  1. Quizás dentro de cuarenta años sepamos todo lo que hay detrás del procés,igual que está ocurriendo con el golpe del 23F.Por ahora lo que yo veo es un partido acosado por la corrupción y por una gestión nefasta,que además ha perdido millones de votos y en camino de perder muchos más,que ha hecho lo posible por crear un conflicto en Cataluña como medio de distracción y de liderar un supuesto movimiento por la unidad de España,con el fin de recuperar el favor de parte del electorado.Y por otro lado otro partido en parecidas circunstancias dispuesto a entrar a trapo en el juego,pero que no es verdaderamente independentista,si no solamente de forma circunstancial.Basicamente,una maniobra de distracción,jugando con los sentimientos y anhelos del pueblo.

  2. El articulista no tiene idea de historia, los ejemplos que ha puesto de películas españolas, son un montón de escombros de la historia puestos en orden por iletrados que no tienen el menor apego por la verdad o por la realidad. ¿Oro? Será el del primer instante de la conquista, el del Pirú o el de la Nueva España, el oro restante fue tan escaso que se puede asegurar que vino a América más del que de América salió. Lo que llegaba a España fueron artículos de comercio porque los impuestos eran del 20 por ciento, es decir, bastante menos que ahora.
    A Sevilla llegaba plata, no oro. Y la plata era de los comerciantes, no del rey. “De Sanlucar vienen, rompiendo el agua, a la Torre del Oro, barcos de plata” Lópe de Vega.
    A ver si aprendemos historia y decimos menos tontunas.

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