“ Pongamos que hablo de.. Haití “

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Titular y cita inspirada del inemitable canta-autor Joaquín Sabina, que sirve para introducir una reivindicación sobre la fase 0.00 de “desescalada” y falta de una “guía útil” de reconstrucción, que desgraciadamente no trasciende ni contagia a un Haití que existe, vive y vivirá

Allá donde se cruzan los caminos, donde la tierra escasa y muy poblada se concibe dentro de una isla que en ocasiones el terremoto de la desesperación y el infortunio visita sin avisar, a la que en su perpetuo socorro pocos llegan de verdad, salvo el éxodo de los autóctonos que siempre sueñan en regresar, como fugitivos sin nada que traer y mucha pena que lamentar.. pongamos que hoy una vez más escribimos sobre Haití “

Desgraciadamente el pueblo haitiano, al que ya únicamente le faltaba el vía crucis que hace estragos en la moral estoica para afrontar el “coronavirus” harto ya renombrado, aunque todo hay decirlo, sin mascarillas, guantes y la ausencia de una asistencia sanitaria precisa y eficaz, sigue soportando que los ciudadanos de uno de los países más humildes y pobres del mundo, resistan y a excepción de los que caen como lo harían por una gripe estacionaria en cualquier otro lugar, hacen frente a la enfermedad sin mayores problemas acuciantes que no sean los propagados por el tenebroso miedo a contraer el publicitado virus convertido en pandemia, que deja estadísticas de mortandad no tan alarmantes como las sostenidas en USA y en la vieja Europa.

Haití el paraíso olvidado.. pero no perdido

El haitiano/a es fuerte y al parecer genéticamente aguanta lo que le echen, ya sea como supuesto animal de carga de quienes los contratan por su dureza y sin queja, trabajador incansable y el ejemplo de una indeseada y padecida epidemia que la incultura escurridiza aprovecha con evidente placer retrogrado, reforzado e inoculado a través de los tiempos por quienes siempre, blancos, negros, mestizos y otras variedades de piel y coloridos, anclados en las oportunidades se han aprovechado de su resistencia, sentimientos y el cúmulo de un sufrimiento extraordinario, que no necesita psicólogos para dictaminar que todavía la esclavitud y la sumisión sigue estando presente en su inmaduro y desapropiado intelecto, aunque como en toda viña hay excepciones y variedad de sabores si se mezclan con sensibilidad después de una selectiva vendimia que dará una excelente cosecha.

Los hatiano/as nacen con un exceso generacional al que los consejos y sugerencias de Naciones Unidas, Fao, Oms y otras muchas organizaciones coinciden en considerar como un fracaso sin regular en la actualidad, por ser necesario y prudente controlar cuanto antes un inoportuno flujo poblacional en sus limitados 27.750 km2 con sus 11.300.000 apx. de habitantes en 2020. Orientaciones que han servido de bien poco y al que la preocupación por la prole dista mucho de ser ejemplar en un ámbito familiar degradado.

Y sin acritud y complemento a lo anteriormente manifestado, hoy todavía se cree que tener muchos hijos bastará para que después de la fatiga por mantenerlos con una exigua retribución y repartida nutrición, tan escasa como básica a la exigida.. también se adolece de una “prescindible” educación, siempre aparcada para otro momento, lo que les hace llegar inexorablemente al envejecimiento prematuro de los progenitores para buscar relevo en los ya mayores de la descendencia y así hacerse cargo ellos de sus modestas necesidades, cuando muchos de cuáles, en grado sumo en lo que respecta a los varones, llegan al instante del estrés insostenible en el que por una simple riña o desafecto por el entorno reinante, muchos deciden convertirse en huidizos prófugos del sistema tribal “implantado” sin complejos ni remordimientos, abandonando sus responsabilidades y terminando por envolverse en el estatus de independientes seres sociales, escondiéndose y acompañándose, tarde o temprano, de otras mujeres con idénticos comportamientos domésticos en cualquier parte en los que prevalece la inexistencia de la experiencia adquirida, que ha sido cambiada por un deseo irrefrenable de sentirse macho alfa antes que hombre, recayendo en las mujeres sustituidas y muy a traición en muchos casos, un pesado amasijo de incontenibles problemas crematísticos por la supervivencia que se adhieren a las emociones controvertidas, frustradas y airadas en la venganza, que se rompen en añicos con la impaciencia de no saber cómo dar sustento a la herencia gestada con la que ha sido “agraciada” en su papel de víctima propiciatoria la fémina, sin causa amparada por la justicia para no poder reclamar lo correcto y que sería obligado hacerlo, sin alimentar más rencor cuando en su camino puede aparecer “otro” ángel con carácter redentor, que puede salvar las vidas de quienes fueron carnalmente abandonados en un despreciable segundo de fatalidad y egoísmo incomprensible. Y es aquí donde se hace inexcusable conocer el significado de la palabra respeto.

No existe sociedad propiamente dicha si la misma no se protege de libertad, justicia e igualdad, unos conceptos desconocidos en el trasiego de las voluntades cíclicas haitianas, por lo que han sido desvirtuados y entintados con borrones de sangre en recordadas ocasiones por los esclavistas de todo género, unos asentados en las religiones, otros en las organizaciones no gubernamentales locales que aspiran a sacar el mejor provecho de sus vanidades y actos de socorrida emergencia de aparente e incierta ayuda si llegan a conseguirla para finalmente no distribuirla, y los más descalificados serían los que apoyados por una banal política de ninguna forma comprometida con cualquier honrado rumbo se exhiben como socorristas, añadiendo a los “emprendedores” de proyectos solidarios para establecer negocios y dar trabajo a los siempre penitentes que lo buscan desaforadamente, ofreciéndose mezquinamente a seguir llevando los grilletes del abuso y la miseria por cuatro “gourde” o su conversión a los deseados “pesos dominicanos” o al dólar y el euro, de los que solo saben que esas monedas existen y los más afortunados la han tenido en alguna ocasión entre sus doloridas y callosas manos.

¿ Qué hacer para dar un cambio estructural entre un contingente fallido y humillado de hombres y mujeres jóvenes que pueden acreditar la confianza en el futuro de una nueva esperanza que corrija los desequilibrios y desavenencias sociales que siguen hundidos en el profundo pozo infesto y maloliente, que contiene las oportunidades que habrán de limpiarse de excrementos invisibles para alcanzar un proyecto enmarcado entre el argumento, la necesidad y la razón, recuperando los recursos nacionales, arrojadas las titularidades por concesiones fraudulentas, amparadas por niveles de inversión disfrazados de teóricos colaboradores para resolver una crisis institucional de gran magnitud y relieve, que nadie se atreve a liberarla por haber puesto a buen recaudo las llaves del candado de un pueblo encadenado, del que se dice no hay remedio alguno para su recuperación ?.. cuando muchos librepensadores opinamos lo contrario.

La solución empieza por establecer fuentes de influencia positiva, imaginativa y puentes de instrucción cultural, empezando por enseñar el uso de la mente que deberá discernir entre el bien y el mal, mientras se aprende a leer y escribir, afiliando los apuntes de los “recién nacidos del saber”, con capacidad demostrada de análisis fundamental para adoctrinar triangularmente al resto emergente al que hay salvar de las ataduras de la ignorancia, y al que llegar por aproximación si está distante, para así reemplazar indefectiblemente el eslabón de acero por el signo de la libertad y el orgullo de ser haitianos y contribuyentes de un deseo inalienable de integración nacional, que pronto podrán estar preparados para poder dialogar de igual a igual, y combatir con el elixir de la equidad y los principios de sus derechos como seres humanos.

Se han comprobado que el caos y los prejuicios inoculados perversamente hay que contrarrestarlos con esfuerzo y dedicación para no verse ni sentirse inferiores a los demás.. hasta hoy, en el que hay que decir basta ya de experimentos científicos sin sentido por conocer como se aplacan las reacciones de rechazo a las adversidades, provocadas en los laboratorios de lo que creen estar por encima de todos, utilizando mensajes subliminales mediáticos a través de los canales televisivos y celulares.. o la emisión de virus fantasma como complemento a sus programas de domesticación y muy concretamente en el área caribeña, enquistando las decisiones inesperadas y las sorpresas con aires de revolución pacífica, envasando las promesas edulcoradas que ingeridas producen una resignación premeditada, etiquetando la botella con el líquido contenido y muy inflamable de una narcosis que elimina la sed de la coherencia.

La voluntad de un renacimiento de la nación haitiana deberá prescindir de un ancestral vudú, supercherías, charlatanes y colmados en donde se suministran de tapado los alcoholes y drogas del diablo, las corrupciones de menudeo y las de alto nivel de influencia y rango militarizado, diferenciado su rico folclore afro-caribeño para elevar una identidad propia y con claros signos de arrancar en este siglo XXI, sin tener que acudir a ritmos desenfrenados y vistosos que aturdan el contexto general de los que expresamos y que haga que todo quede dentro de un simple anecdotario.

Los haitianos deben dar el primer paso aprovechando la idea convencida de no arriesgar nada, pues la vida no vale nada si no es para disfrutarla, inhibiéndose de un estado permanente de desasosiego y amarguras implantadas que pueden ser modificadas para mayor gloria y bienestar de la ciudadanía a la que le cuesta respirar menos de lo inadmisible.

El pueblo de Haití está desesperado por la falta de alimentos en estos tristes momentos de confusión vírica, en la ausencia de una tirolina a la que agarrarse para hallar donde ocuparse y en el país que desee acoger una mano de obra eficiente y entregada cuando la pandemia se neutralice, esperando que en República Dominicana después del 5 de Julio 2020, el actual gobierno o su reemplazo si así lo dictan las urnas, tampoco mire a otro lado impidiendo que la salvaje hambruna se cebe en el país vecino, mientras que Jovenel Möise, presidente haitiano sigue trabajando dentro de sus limitaciones e incomprensiones en lograr que una pizca de sensibilidad y movimiento solidario crezca en quienes tienen el mundo entre sus dedos.

Redacción : Juan Hdez. Belz – Miembro del Comité Ejecutivo de la Liga Haitiana Internacional (Lihati) 1ª Organización haitiana para la reagrupación asociativa y el proyecto alternativo de reconstrucción social y económico.. de un país caribeño dañado por las circunstancias imprecisas de aislamiento y marginación por parte de la comunidad internacional, que necesitarán respuestas concluyentes, así como la retirada de la afirmación inapropiada e incierta de considerarlo fallido, salvo que se ofrezca más credibilidad a quienes se han aprovechado de Haití con violaciones y corrupciones demostradas que todavía no han sido juzgadas.

Presidente Lihaiti : Ocelouis Celestin lihaitird2018@gmail.com / Vicepresidente Lihaiti : Marc-Aurel Bonne-Anne – marc-aurelbo@hotmail.com


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