Por la boca muere el pez, y éste al menos no dice nada

Comparte este artículo

Son tantas las estupideces que se admiten en una España indolente, que incluso a sabiendas que lo son, pocos recurren y quizá por cansancio a rebatirlas como bien cabría hacerlo de inmediato, llamando al idiota, no ilota que también lo es, en cualquier ambiente que se aproveche para intentar sacar los colores al payaso o payasa política, que seguro no se verán el sonrojo por el uso de maquillaje a juego con las uñas de sus pies.

También añadir que los/las anteriormente citados, suelen tener un rostro bronceado de cemento ya fraguado y pálido para este tipo de acciones, por lo que se habitúan a mantener el “grafiti” prevenido en conserva de respuesta “mal sonante”, por si surge algún espontáneo que se atreve con el diccionario de la lengua como abanderado, desarmando al que censura criticar y emplazando a debate a ese ingente número de matarifes del idioma en el que poco se defienden los artículos tanto determinados como indeterminados, sin darle opción al neutro para quedar como burros.

“Ir a la maldita manifestación del 8M me daba una pereza que te cagas porque estábamos haciendo una maratón de El Señor de los Anillos y tuve que dejarlo a la mitad para estar ahí rodeada de… de…. pues de locas”. Irene Montero

Hay una señora ministra “ah hoc” con libertad de mete patas, a la que le siguen muchas emotivas y encantadoras “compañeras”a repetir sus cantinelas en cualquier denominación que no de origen o adjetivo, diferenciando el masculino del femenino, cuando estamos de seguro los “machos” que solemos ser invisibles y solitarios, así como cretinos e inservibles para la doncella del casoplón, a darnos lo mismo pero no admitimos que nos hagan perder más tiempo degollando una tesis de mal criada, con la boca y la letra pequeña como un lanzallamas, que vierte constantemente lava volcánica, a la cuál le dedicamos estos epítetos sin mucho estilismo, en la línea de nuestro atronador borreguismo.

Plante un truño que me reventó el orto,
Hago pájaros de barro y los hecho a volar, y muchos se caen por su peso y no lo entiendo.
De los 24 millones de euros en la nómina de los más de 180 nombrados, nombradas, nombrades, con edades justificadas para ser designados a dedo del progre índice apoyado por el anular, Pepín Fernández sigue sin entender nada y sigue libando a sorbos la manzanilla, musitando palabras de amor a la “cotorra” que tiene muy cerca, sentada en el borde del banco de madera de esa plaza a la que han cambiado el nombre por sospecha de facistoide, lo que costará dinero que lo pagarán los contribuyentes, como todo, que todo sigue siendo todo al igual que el diccionario de la Real Academia de la Lengua Española.

El despotismo es imposible si la nación está ilustrada. (François Quesnay), ergo España es un conjunto de más de 47 millones de habitantes que son unos lerdos y asustadizos, por admitir el despotismo y nepotismo de un mal presidente.

Recordemos por mandamiento cerebral que nos trae el recuerdo, que es idea de Sánchez lo de querer implantar una ley para permitirles a esos “sociolistos” meter sus narices para olfatear lo ajeno y las manos si pueden en los bienes que no son suyos, para seguir la mamandurria con tanto enchufe de asesor que ya no solo contrata La Moncloa, sino que están en los ayuntamientos sean grandes o pequeños, pues hay que seguir las modas del jinete enmascarado por el embuste constante que va en Falcón y se divierte cuando en el Caribe le llaman pendejo, sin que advierta nadie que las casas consistoriales son propiedad de todos.. ahhhh y todas, que también somos todes, porque al parecer se eligen a tontos que necesitan de un aprovechado pariente de otro y de otra, viniendo a demostrar que a más normas para hacer trabajar al personal, el tribunal constitucional hace horas extras para seguir tomando medidas contra la ilegalidad, tan arbitraria y caciquil de quienes ganaron en un bingo de barrio el título de protector, de su recién recibido reino dependiente del otro de Taifa.


Desde el cariño y respeto,  sumidos en la angustia de un vacío existencial, optamos por exhibir nuestras partes íntimas para ver y oír como las llaman, entreteniéndose los aludidos que no escuchan nuestros aullidos, en elaborar un nuevo código rectificado para seguir hablando en cristiano o en “anarco”, no condundir con “narco”, gastando tiempo y recursos de los que producen muchos ignorantes, para dárselos a quienes nos quieren maniatar incluso el idioma, para seguir permaneciendo en el poder de sus decisiones que no sirven para nada, nadar y guardar la ropa, na o no.

Entendiendo que somos encantadores y encantados, encantandoras y ·”encantantes” (perdón por el despilfarro lingüístico que no hace ni ramera gracia), pero por ahora seremos siendo negacionistas o negacionieros prisioneros de nuestras veleidades, llegando a la conclusión que cuando defecamos en la letrina, le trinamos al pájaro mirón o carpintero o carpintera, y somos tan tolerantes y majetes, al igual que las “majas de Goya”, para interesarnos en saber como la Irene de los “podemos” y los “podemitas” (que pa qué os quiero), le asignará al vocabulario el hacer “pu pu” en el water, de un hemiciclo que ya parece una caja de cartón de sorpresas, en el que nos comunican que escasea el papel higiénico porque es que cada parida que sueltan y aprueban por el escaso interés del pueblo en no sacarlos a “mordiscos” de refranero, los más honrados se cagan. Más clara que claro es una cerveza con limonada.




Comparte este artículo

Comentarios

Be the first to comment

Leave a Reply

Tu dirección de correo no será publicada.


*