Pascal lo advirtió: cuanto más se acusa la presión la explosión puede ser mayor

Blas pascal: las certezas y anomalías de un matemático y científico, en definitiva un polimata que debería estar presente en el siglo XXI

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Existen dos Pascal que siendo la misma y brillante persona son diferentes, el de la teoría física reivindicativa y el de la humanidad presente que la padece ¿ Cuál de los dos prefieren ?

Existe un vicio, porqué lo es, tomarse un “carajillo” en casa de Blas Pascal (1623-1662) para conspirar libremente sobre el cuestionamiento de la libertad plural o singular cuando se es polimata, sin ser señalado cuando se da la espalda y no aceptar nada de lo que hagan o administren los demás o por simple dictadura, mientras en el fondo todos hacen lo mismo y sin excepción para buscarse mutuamente y de manera simpática las cosquillas sin ser complacientes entre los mismos invitados, casi todos políticos que por allí pasan por casualidad y en frecuencia, ya que no se pierden una obra de teatrillo que siempre se queda sin final, lo que hace que el fantasmagórico científico se parta de risa, pues nada han entendido de su principio como Ley, una que establece que la presión ejercida en un fluido incomprensible ( los presupuestos y medidas impositivas generales del Estado sin tomar referencias de las demás contradicciones y funestas experiencias ) y contenido en un recipiente de paredes indeformables ( la oposición que no traga tras un muro de negativa admisión por defecto de forma y capricho, por no estar dirigiendo el pastel en la cocina de la supuesta integridad que exige la institución que vela por el país ) se transmite con igual intensidad por todos los puntos del fluido ( la incomprensible aceptación de un pueblo vendido a la cánula voluntaria con la que se deja atravesar cualquier músculo flexible de una cara más dura que el hormigón, y que está hasta los nervios paranoides de ver como pululan tantas ratas que roen su bienestar si poder hacer nada ).

Analizar lo que ocurre en España, que se pasa media vida metiendo la pata sin sacar ningún otro rendimiento de provecho, que no sea el dejar que los más listos se aposenten en lugares públicos de privilegio, para seguir amamantados por una vieja vaca sin ubres que alimentar al personal, tienen siempre la opción de beberse la leche de soja que no deja de ser una sustitutiva para seguir moliendo la cosecha de una cabaña que pasta sin hierba y camino del matadero de la precariedad.

Mientras el 7% vive en la pobreza en España y mucha gente lo hace con un salario vulnerable en negro y al 30% le cuesta llegar a final de mes, los hombres inteligentes que asesoran a los dirigentes piden que el aumento de indigentes, acrecentados por el número ingente de migrantes se subvencione con más impuestos que afectarán a la media clase de los menos pudientes, de los que muchos, si sigue así el programa de estabilidad, pasarán a engrosar el capítulo de desperfectos sociales que habrá que arreglar.. o dejar que se queden más modestos, desprotegidos y sin carácter alguno para protestar.

Y lo más detestable, se roba y se detiene 25 veces al delincuente, y sólo se pasa cinco años en prisión, culminando su paseo matando a una autoridad, y así sigue la seguridad de una población que para defenderse ya ni tan siquiera tiene argumentos para hacerlo cuando le llaman al orden y enjuiciarle al propinarle directa y personalmente el perjudicado una paliza al ladrón. Y es que Pascal ya lo advirtió, cuanto más se acusa la presión la explosión puede ser mayor. Y así está España, viéndolas venir sin intervenir, dejando que la austeridad no justifique un plan de estabilidad que se vaya al traste con más gobiernos en discordia, pues lo mismo son cuando dependen de otros mandos que nunca conocerán. Eso sí, sin rechazar que son servidores públicos a los que hay que seguir votando para mejorar un país que hace tiempo debe más que lo que costó el milagro de la multiplicación del pan y los peces, y la necesaria Justicia es víctima de una debilidad que raya la incompetencia y el malestar general.

Que pena que haya tanto que hacer y nadie se apunte a formar un único frente para abordar los problemas de un presente que sirva para tirar todos a una de un carro cargado de promesas incompletas y un interés común para restablecer la armonía y la ilusión, tanto en España como en el resto del mundo, sin amotinarse repetidamente en un jardín de infancia, que es en lo se ha convertido hoy un cámara de diputados más falsos que un samaritano en una mina de cobalto, dirigiendo en la distancia la caravana de otras miserias en las que no hace falta reflejarse, que pretende llegar a algún sitio sin destino por puro juego inconsciente, no como lo hacen desde Honduras a Guatemala, de allí a México y después a USA, si lo consiguen, que siempre será mejor que “honduguatepeor”, mientas la minusválida Comisión de Ayuda para el Refugiado de creación española, se dedica a dar consejos obsoletos recibiendo subvenciones que mejor sería destinarlas a aquellos lugares de origen desde donde parte la necesidad para hacer que el principio del otro Abascal humanista, antes que investigador de la física, recordase una vez más en hacer patente este axioma de cuño justiciero de un francés polifacético, que no supo desligar el conocimiento científico del ignoto pensamiento terrenal.

Justicia, fuerza. Es justo que lo justo sea obedecido, es necesario que lo más fuerte sea obedecido. La justicia sin la fuerza es impotente; la fuerza sin la justicia es tiránica; la justicia sin fuerza encuentra oposición, porque siempre hay malvados; la fuerza sin la justicia es indeseada. Hay, pues, que unir la justicia y la fuerza, y conseguir así que lo justo sea fuerte, y que lo fuerte sea justo”.


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