Qué bonito.. son estelas en el cielo

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Como analistas que somos todos en la diversidad de la comprensión sin la menor idea de la física cuántica, aunque algunos en eso de decir lo que pensamos lo hagamos de profesión y sin mordazas, creemos que se va formando una opinión generalizada de oposición a los hechos, que aunque no corroborada por temor a ser postergados socialmente en un futuro próximo en el cajón de los orates, quisiéramos convencernos de nuestra equivocación para no llegar a ninguna conclusión veraz, al mostrar nuestra total desconfianza ante una verdad global a medias, admitiendo que en este vericueto de la pandemia universal hay algo más de tapadillo que no vemos todavía la forma de desnudar, lo que hace que nos recreemos en teorías de la conspiración y otras zarandajas, que para los más supuestos inteligentes, que los hay sin ser mezquinos ni mequetrefes, serían disparates que no valdría la pena cuestionar si los comentarios provienen de agentes mediáticos enloquecedores.

Vamos a simplificar nuestra presunción con preguntas qué sí tienen respuestas, pero serían peligrosas de explayar si quisiéramos desvelar nuestras primarias fuentes de información, cuando podríamos ser integrantes dirigidos de ese oscuro espejo del deseo manipulador encubierto, que invita a reflejarse uno mismo en el caos y en una supuesta presunción.

Primera : ¿ Han podido llegar a pensar los entusiastas de la crudeza oficialista con la que hay que ver el Covid-19, en que ya no se producen en el mundo los fenómenos de las estelas químicas denominadas “chemtrails” ?.. que todo el mundo ha seguido si en algún momento ha alzado la vista al claro firmamento, dejadas por los aviones a gran altura y que supuestamente podrían haber servido para rociar con agentes químicos a la población mundial, incluyendo sustancias adicionales retardadas que podrían activarse con ese nuevo descubrimiento hallado en la memoria del agua.

Los “expertos” estudiosos, bien asesorados y pagados por los gobiernos, dicen que eso de la modificación del clima, la manipulación psicológica a través de partículas y por consiguiente lo que se entendería como una apuesta por el control de la población humana, no es posible dado que produciría una serie de enfermedades respiratorias, es decir, lo mismo que está ocurriendo en estos momentos recogido en los síntomas del “coronavirus” que estamos padeciendo, y que no lo encajan ni toleran quienes no tienen fuerza compensatoria, debido a otras patologías que pudiese tener adheridas a su autosuficiencia inmunológica para resistir un efecto de reacción químico-biológica. (si no lo han entendido bien, recomendamos lo vuelvan a leer ).

Entonces, que explicación damos a que hayan desaparecido del cielo ipso facto desde hace tiempo esas fuentes voladoras que rociaban desde el cielo a la tierra unas estelas “inofensivas” de condensación.. y disipación triangular. ¿ Un milagro climatológico, una eficiencia tecnológica en las aeronaves, una visión fantasmagórica de lo que se ve que no ha existido nunca sería plausible defender ?.

Segunda : Imaginen que los cientos de automóviles de Google Maps que recorren todo el planeta realizando captaciones fotográficas, vídeos de globalidad urbana para a la vez que espían nuestros movimientos y dar más facilidad a los mensajeros en la entrega de cartas y productos, así como facilitar la localización urbana en tiempo y distancia para ayudar en las pesquisas de la policía por ejemplo para neutralizar cualquier gran algarada antes de que ocurra, toda vez que podrían a lo mejor utilizar una “cerbatana” invisible de 360º, que a discreción lanza dardos imperceptibles con el mismo contenido descrito y verticalmente proyectados en la primera interrogación, aunque de formar horizontal en esta segunda percepción, para que nada quede sin transmitir cuando el resorte de la lluvia por ejemplo, contamine y detone todo sin excepción, como ya ocurre incluso en los lugares más secos del planeta.

Una reducción planificada de la materia humana pensante podría corresponder a una exigencia de los que prontamente podrían visitarnos, tal anuncian algunos científicos eminentes.. o sencillamente ante lo que se nos va a caer del cielo en forma de objetos voladores agresivos muy identificados para que la respuesta es el despiste de un contagio que nos tiene amargados, y que no existen motivaciones por rendirse, mientras que los países siguen armándose como jamás lo habían hecho, incluso ampliando y construyendo aeropuertos “civiles” en las islas principalmente y por alguna logística razón, además de seguir organizando una apatía generalizada, reducir el cupo de gente mayor inservible para empuñar un arma, o sencillamente eliminando otros colectivos, deshechos y desheredados, que en vez de ser un complemento a la supervivencia podría convertirse en otro gran problema añadido si no se soluciona antes y la mascarilla no ayuda.

Y que decir tiene el mínimo tráfico aéreo que se está considerando obsoleto.. ¿ no podría ser una necesidad de la inteligencia aeronáutica para sanear y limpiar los radares y focalizar menos puntos de visión en el aire ?, lo que daría la oportunidad de una intervención más rápida, de la misma forma que se confinan los pueblos y ciudades y se consienten los toques de queda sin pestañear y con la fuerza pública por delante para quienes no respeten la orden.

 Se han aumentado las compras de los productos sanitarios hasta volúmenes insospechados, desde respiradores hasta gasas, desde jeringuillas hasta aspirinas, desde cualquier material hasta las mantas y sábanas, nuevas ambulancias y camillas, sin olvidar que los hospitales de construcción tradicional tienen muchos adosados con otros centros de campaña militar y muchos pabellones neumáticos inflables de colores vivos que resaltan en el espacio, cuando así también se reservan para el mismo cometido lo útiles que pueden las universidades como refugio y atención prioritaria.

¿ Es todo una casualidad del destino que nos espera o es simplemente una perdigonada en el bajo vientre del intelecto ?. Aunque a decir verdad, nada es cómo se apunta si usted apreciado lector o lectora, considera que somos víctimas de una pesadilla, máxime cuando si usted fuese el comandante Jean Luc Picard de la Uss.Interprise, lo primero que haría si fuese el enemigo es dinamitar todos los satélites, fundirlos con el rayo láser y dejar al mundo sin internet, lo que haría que los zombis tuviesen sus propios candidatos a dirigir sus zonas de esparcimiento con mordisco para saciar el hambre. A lo mejor por tal razón expuesta, los militares de la Otan-Nato y los olvidados pactos de Varsovía, han vuelto a rescatar las instrucciones y prácticas de los zapadores sin máquinas y los sistemas de comunicación de la telefonía sin hilos o con ellos. Da que pensar. Que lleguen pronto a un acuerdo sugerimos, y si hay que sacrificar ante el “chupacabras” más experimentos alienígenas, dejen que lo hagan y a seguir viviendo o mal haciéndolo.. con la gripe más espantosa y furibunda que nos han traído los cielos.


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