¿ Qué será de mí ? – 1 / 3 parte primera –

Comparte este artículo

El factor humano haitiano y su habitual atribulación que no cesa obedece a un sentimiento de desconfianza de todo cuanto le rodea.

Aunque rodeada de mucha gente y en sus parecidas coincidencias, “ella” anda triste, compungida, meditabunda, acongojada, somnolienta y solitaria, como muchas haitianas que siguen una senda parecida de siempre ida y vuelta al mismo lugar, por la que andan cada día más ausentes, decepcionadas y muy desdichadas al no poder sortear un destino que se detiene en los muros infranqueables del futuro, que intentan confundir con una ruleta que no deja de dar vueltas y más vueltas para no salir de un círculo del que no hay premio alguno por ser un atolladero sin salida.  

Dedicado a “ellas” especialmente, para confirmar que el factor humano de las haitianas en cautividad de sí mismas cada día está más alterado, lo que puede llevarlas a un paroxismo que límite sus habituales movimientos de no producirse una reacción ilusionante, de tranquilidad y esperanza. Son haitianas nacidas en República Dominicana, pero irreconocibles legalmente por una Junta Central Electoral que no las presiente, las obstaculiza ni las atiende, hasta que no cambien las directrices de una igualdad que se esconde entre un anónimo mandamiento en las tablas de Moisés: “Rescatarás lo inacabado, para ser todos semejantes ante la Ley.

Esta situación impertérrita y descrita anteriormente es común también en los corajitos, muchachos, jóvenes, mañana hombres, que también surgieron en un hospital dominicano, muchos ya adultos hoy adustos, viviendo todavía sin ser identificados y como seres creados, todavía se les permite seguir respirando pero con miedo y tono entrecortado, siempre cabizbajos, es decir y para que nadie se engañe en la afirmación, sin ser nadie todavía y esperar pacientemente ver algún día su firma o garabato impreso junto a su fotografía, en una cédula de identificación que les demuestre que son reales en este bosque inmenso e inacabado que se resiste a no estar oculto, y así salir de un olvido que cubre la maleza espesa para sentirse más seguros por derecho propio, más útiles y más receptivos para seguir el orden establecido que dictan las ordenanzas cívicas en el país que les ha visto crecer, y que ahora poco quiere saber de ellos, mostrándoles que no existe intención de reconocerles tal se debiera.

“Amor es aquello que a los que están libres reduce a esclavitud, y a los esclavos pone en libertad” 

Ramón Llull

Si se tuviese a bien estudiar el problema dentro de la magnitud y la complejidad de relevancia humana que representa un despropósito legal, seguro que en compensación se lograría un ejército de siempre fieles y agradecidos espartanos de una sociedad que evoluciona a un buen ritmo y con diferencia de otros países del entorno caribeño, descubriéndose en ellos un rostro duro, aunque también amable y confiable, manteniendo una sonrisa que contrariamente a lo que sucede y a medida que pasan los años por ese capítulo deplorable de no poseer una cartulina plastificada con un nombre y apellidos, quedan todos los afectados postergados como sujetos pasivos relegados al ostracismo, siguiendo vagabundeando a salto de mata en mata, entre palmeras y hermosas playas, en las que otras gentes conocidos como turistas disponen de un privilegio atesorado de libre circulación, que ellos sin fortuna jamás tendrán la facilidad de poseer si algo no cambia.  

En cuanto a las mujeres, y a “ellas” muy determinantemente va dirigido este capítulo de intenciones de dar crónica a una lucha infernal, en el que muchas atribuladas han visto truncadas sus esperanzas como estrellas celestes que se apagan lentamente del copioso firmamento, para alcanzar una humilde, honesta y modesta fortuna materializada en una diminuta casa que las cobije como un fortín o el último reducto de una lucha sin fin, poniendo de ejemplo ilustrativo la inusitada batalla de “ella”, que apenas fija la mirada salvo por complacer educadamente al interlocutor que la pregunta por su malestar, lo que no entiende por ser incapaz de comprender su sino, siendo incapaz de resolver sus problemas que sella con el esbozo de una tímida sonrisa, ácida como respuesta que se mece en su truculento estado de abandono y de escasez.

“Ella” femenina y “lista”, con inteligencia perdida en la cueva de una aceptada penitencia y con su devota timidez, no se concentrará directamente en nada más que lo superficial para no dar rienda suelta a su enojo, con sus ojos achinados en una conversación entretenida y nada comprometida que le sirva para salir del paso. Sus preocupaciones siempre están latentes y se debaten en una especie de olla a presión sin encontrar una salida, máxime cuando discurre en la calle sin asfaltar llena de policías tumbados (impedimentos cruzados de hormigón para limitar la velocidad) cuando existe el temor a ser retenida y cuestionada en cualquier momento por una autoridad sabuesa y abusadora que le pida los “papeles” que no tiene, lo que le hará sentirse esclava de las adversidades, desplegando un nerviosismo innato y duradero, inseguro para siempre si no se corrige la ley del más fuerte.

“La esclavitud no está abolida, está a la orden del día. En esta ciudad de Roma se explota a trabajadores en talleres clandestinos, y si son emigrantes se les priva de la posibilidad de salir de ahí. En esta ciudad de Roma, hay chicos en situación de calle, desde hace años. Hay muchos y esta ciudad de Roma fracasó y sigue fracasando en librarnos de esa esclavitud estructural”. ( Papa Francisco )

El mundo haitiano tiene una forma de ser que va desde la expresión de conformarse con todo lo que le sucede a la eclosión fuerte y violenta de rebelarse y no importarle nada de lo que tiene, que es poco o nada y es algo adherido a la genética, desde el momento en que el cordón umbilical se corta para mostrar la cadena oculta con una invisible argolla con solo nacer y emitir un sonido, que traducido del creole no sería de extrañar un quejido premonitorio, de lo que le espera después de abandonar la placenta. (seguirá)


Comparte este artículo

Comentarios

Be the first to comment

Leave a Reply

Tu dirección de correo no será publicada.


*