¿ Quedan algunos hombres buenos y mujeres bondadosas ?

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.. que pertenezcan para empezar, únicamente a la judicatura, que no al empleo y comadreo de la política fatua, con falta de espejismos ecuánimes y conciliadores, egoístas y tremendistas, hoy tan acaparadora de visiones borrascosas, que sin entusiasmo aborrecen ayudar a sus semejantes, trazando un círculo de indeseable peligro belicoso, social y económico, para poner España en orden y así conseguir el beneficio que exige sin dudas un país roto, que puede todavía remendarse y enmendarse por el evidenciado descosido causado por un uso menos cuidadoso de un maltrecho proceder, en el juego de los derechos y obligaciones que conciernen a la vida de los ciudadanos/as en todos los ámbitos, haciéndolo sistemáticamente, sin mirar atrás y con voluntad de hierro, sin admitir más el retraso de torticeros suplicatorios, alzando su sapiencia y sin más dilación aplicar su indiscutible praxis en cuanto a la constitución, esforzándose en renovar el código penal y hacer que se cumplan los artículos y epígrafes de añadidura sin ninguna anomalía perjudicial expresa que pueda sancionarse después a conveniencia, procedente de una influencia externa, inspirada en el clásico oficio de turno de los abogados entrometidos y afamados o de truhanes al uso de una corrupción encubierta a los que desenmascarar cuanto antes, intervinientes siempre necesarios para entorpecer la libertad de la magistral competencia de jueces y magistrados, que en consecuencia hacen retrasar el mandato e intervenir imprudentemente a la Justicia, poniéndole en la balanza de la medio ciega figura que la protege y analiza en conciencia, un legajo de carga insoportable, lo que hace retrasar lo justo, equitativo y por ende los pliegos de recursos altisonantes, reivindicativos con oscuros planteamientos de condiciones y pactos, lo que podría redundar en incluir y aplicar condenas, previo aviso a los interesados, por el desacato de aquellos intrusos que relatan, se manifiestan y defienden lo inexplicable, o inhibiéndose de la verdad asumen que están para dudar siempre de sentencias amparadas en la duda razonable por simple inercia.. o por concebirse que la acción jurídica es sinónimo de una patente incredulidad general, que haga lo que hiciese por si mismo el imperio de la Ley, se desprestigia con tanta incoherencia maldita y un sabor rancio que se deja en el ambiente de unos tribunales siempre saturados por un exceso de trabajo, que siempre se hallarán en turno de ser cuestionados por esa camarilla de impresentables. que tanto agobia a esos hombres y mujeres de toga negra y ejemplar dedicación a contrarrestar la injusticia.

“Si no tenemos policías, jueces, abogados, fiscales, honestos, valerosos y eficientes; si se rinden al crimen y a la corrupción, están condenando al país a la ignominia más desesperante y atroz.”

Javier Sicilia (Activista – Periodista)

Y después de eso, de todo lo expuesto, ya estará bien dar entrada a la política, la de las listas abiertas por supuesto, con menos siglas y a cara descubierta, para dejar que las candilejas y los discursos ensayados para hacerse notar en hemiciclos que parecen circos, se queden en el marco de otros escenarios ensoñados, sin los leones de la prudencia en sus entradas que tampoco deben confundirse con las de una feria.

Finalmente mencionar que la Justicia no utiliza martillos de conclusión final idénticos a los que se emplean en las subastas, como el de la portadilla que habrá podido llamar la atención a nuestros lectores.

Estoy a favor de la verdad, la diga quien la diga. Estoy a favor de la justicia, a favor o en contra de quien sea.

Malcolm X

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