Rafael Blasco Castany merece que su pesadilla continúe..

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.. y continuará

Rafael Blasco Castany de profesión truhan, timador vocacionalmente emocional por impulsos de considerarse más inteligente que los propios que le juzgan, al que no se le puede permitir que salga indemne de su larga trayectoria criminal.

Haití insiste una y otra vez a la comunidad internacional que después de defenestrados sus derechos, todavía existe, vive y vivirá, muy a pesar de que muchos ignoran ese principio de igualdad para hacerlo con la razón sostenible que defenderá la crudeza de su libertad, condicionada al parecer, por no eliminar de su bandera el lema “la unión hace la fuerza”.

La Liga Haitiana Internacional, hará lo que su gobierno, actual y desgraciadamente en paradero desconocido, no hizo en su día, solicitar la necesaria extradición de Rafael Blasco Castany, un corrupto y malicioso político valenciano condenado en España por malversar desde su privilegiado cargo, fondos destinados a cooperación y ayudas, especialmente y por lo que respecta a la República de Haití, al considerarse que dicha vejación de funciones y apropiación indebida debe tener ejemplar castigo en el país perjudicado por vislumbrar una evidenciada lesa humanidad, sin considerar la cuantía económica que iba destinada a la urgente construcción de un hospital, que nunca llegó a realizarse pese a las continúas promesas, y que sin pretextos ni engaños hubiese servido para paliar en parte el sufrimiento de muchas personas heridas de consideración, incluso algunas que ante la falta de asistencia fallecieron tras el desastre ocasionado por el terrible terremoto sufrido el 12 de enero de 2010, tras un sismo registrado a las 16.53 hora local y de una magnitud de 7,0 Mw, con epicentro a 15 km. de la capital de Puerto Príncipe, sumándose 44 réplicas que ocasionaron la muerte de 320.000 personas y la desaparición de algunos cuerpos todavía sin rescatar que yacen bajo los escombros, más los 350.000 heridos de consideración y cerca de 2 millones de damnificados que desgraciadamente han lastrado también a la ruina al resto de los 11.500.000 ciudadanos que habitan en sus 27.750 km.2, considerado uno de los mayores “guetos” del universo conocido, custodiado por la indiferencia de los gobernantes del mundo que han decidido prescindir de su responsabilidad.

Rafael Blasco Castany es culpable, como otros muchos que serán denunciados, así lo determinó la Justicia española en su detestable caso, aunque dudando que fuese con ajustada severidad en las salas en donde se dirimió la causa emprendida contra el alto cargo del Partido Popular, que se hacía huecos entre la prevaricación política y el robo a espuertas, allí donde brillaba y sonaba la bolsa que expoliaba en las carteras oficiales de empleo, sanidad, bienestar social, territorio y cooperación.

El citado y nefasto “emprendedor” encorsetado en el título de imprescindible conseguidor de lo inalcanzable, demostró ser un vividor y experto en la omisión de socorro, de nombre Rafael Blasco Castany, nacido en Alcira (Valencia) el 9 de febrero de 1945, quien fue hostigado finalmente por un notable ministerio fiscal presionado por las marsupiales esferas de cobertura indirecta del reo, consiguiendo demostrar el saqueo de fondos para ayudas a los países pobres, originándose como resultado una condena de seis años y medio de prisión, desde el 15 de junio de 2015, por la primera de las tres piezas del caso “Cooperación”, apareciendo en régimen de semi-libertad a primeros de febrero de 2019, al haber obtenido el sentenciado un agradecido y recurrente tercer grado penitenciario.

Hay que añadir a lo anteriormente citado que Blasco con abuso manifiesto de poder y el resto de implicados necesarios para defraudar de manera vil al pueblo valenciano, por ende al español, fueron también condenados, inexplicablemente por bastante menos del global del importe sustraído, salvo error u omisión, al pago de 1,6 millones de euros por los daños causados más otros 1,1 millones por intereses y costas judiciales, cuando a estas alturas se presupone se han considerado sumas más elevadas en la investigación pertinente, que después del tiempo transcurrido al parecer no han quedado en el olvido como bien quisiera el susodicho.

Para la Liga Haitiana Internacional y la cruzada que se han propuesto iniciar en dicha ejemplar institución, encabezada por su eficaz y voluntarioso Presidente Dr. Ocelouis Celestin y Vicepresidente Ing. Marc-Aurel Bonne-Annee, además de un nutrido grupo de asesores pertenecientes a su comité ejecutivo, es de vital importancia empezar a restaurar los valores intrínsecos del sentimiento patrio y el orgullo perdido que causó el detrimento desmoralizador por una falta de sensibilidad de los muchos aprovechados en las lamentables circunstancias que todavía hoy perduran, aunque muchas sepultadas por aquellos inmisericordes que pensaron que las víctimas jamás reclamarían nada, dada su pobreza y condición de ser los más humildes del área sudamericana. Por ello se va a pedir más Justicia y ejemplo para evitar que se sigan cometiendo abusos de tal naturaleza, mucho más dañina que los peligros del tan cuestionado y raro “coronavirus” , y otras enfermedades que estarían más cerca del sentido apocalíptico si de verdad se escudriñasen los síntomas del significado real de una hambruna generalizada, acrecentada por la falta de medicinas y medios para combatirla.

La Liga Haitiana Internacional se va a personar en los Tribunales locales, aunque éstos después se deriven a los asamblearios del derecho internacional, si cabe rendir pleitesía e impedir seguir mareando a la despistada administración que finalmente será obligado decida impartir justicia, a fin de ordenar una vez conclusa la pena otorgada a Rafael Blasco Castany en España, para que éste sea juzgado también en Haití por el intento criminal de lesa humanidad, atroz y de carácter inhumano contra una población civil vulnerable y en aquel tiempo esperanzada tras el infortunio, en el que se degeneraron voluntades, además del ocasionado en la distancia, y otros hechos de agresión consumada por segregación racial por parte de personal delegado por otros estamentos, que en un principio se destacaron a la zona para ayudar, pero que en cambió ejerció su fuerza para agredir de muchas maneras inadmisibles, sin olvidar la violencia física arbitraria, la sexual agravada por los excesos hacia una juventud aletargada a cambio de cuatro monedas o una ración de comida que podría terminar en los cubos de las sobras con las que comerciar miserablemente y los deshechos y basuras para que las ratas fueran alimentadas mejor que los mendigos de corta edad.

Amparándose en la Convención Internacional de 1968 y su aprobación de lo que se describía como delitos una serie de hechos consumados y considerados contributivos a un perjuicio de lesa humanidad, que no deben ser prescritos ni amnistiados cuando atentan o lo hicieron contra la integridad física y mental de las víctimas, es por lo que se decide llevar a altas instancias a personajes de la catadura del prepotente Rafael Blasco Castany, considerando el principio de determinación por reconducir las acciones reivindicativas de un Haití afligido pero con memoria histórica todavía, que aunque sea lo único que tiene para empezar a olvidar su dantesco fracaso, contemplado en la actualidad como un país fallido e innecesario de ser citado y desasistido por un exceso de confianza en los organismos que se atribuyeron la paternidad y titularidad de ser competentes y necesarios para salir adelante, hoy quedan postergados y criminalizados por no haber cumplido con los deberes de correspondencia y máxima colaboración que señalaban el ejercicio de unos protocolos a todas luces inexistentes, ofreciendo de este modo ahora una oportunidad a las entidades internacionales para recuperar el sentido de la legitimidad inmaculada que ha sido puesta en duda por los pueblos libres, volviendo a adquirir la fiabilidad para impedir los desmanes cuando se demuestran que los hechos no son simplemente temblores originados por una alarma social, tejida por funcionarios y operativos que deberían haber pagado con cárcel y responsabilidad subsidiaria, por los muchos abusos y pecados cometidos contra una población desfavorecida e indefensa frente a las atrocidades permitidas.

Marc – Aurel Bonne-Anne, Vicepresidente de Lihaiti, aboga por la reflexión y apuesta por el esfuerzo mancomunado, para que todos los imponderables se engloben en un frente común para iniciar el comienzo hacía el tortuoso camino de la vuelta al futuro accesible, que puede llevar al pueblo haitiano a sentirse parte del mundo y no un apestado, recordando que no bastará la simpleza de miras para que las comisiones de investigaciones de Naciones Unidas sigan utilizando los negativos subterfugios para seguir omitiendo ante el diablo de la ignorancia que Haití existe, vive y vivirá, aunque hoy por hoy la leyenda se considere adversa, impidiendo la participación egoísta de seres como Rafael Blasco Castany y su penosa tribu de desalmados y otros depravados que se han aprovechado de la pobreza y desgracia de los demás.

Considérese esta nota de prensa sin caducidad

Recomendamos visitar la excelente labor profesional de la Cadena-Ser sobre la cobertura del caso Cooperación y Taula, y las artimañas empleadas por Blasco y Cia para atenuar sus fechorías.

https://cadenaser.com/tag/rafael_blasco_castany/a/

Si siguen el link arriba indicado, comprobarán nuestros lectores las hazañas de Rafael Blasco Castany, merecedor de las mayores reprimendas y sus movimientos y pactos para salir con el menor impacto económico posible de lo que considera su enajenado “patrimonio”, por lo que bien merece pasar una temporada entre las rejas haitianas para conocer una realidad que desconoce, y que después a buen seguro no volvería repetir.. como otros muchos que deberían seguir esa misma experiencia


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