Rebelión en la granja..

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.. en la jaula antes si es posible, cueste lo que cueste o estamos, además de perdidos hundidos para siempre, pues no sabremos nunca dónde se ocultan esos cobardes enemigos.

Este pedazo de marranada social y económica en la que cautela y astucia nos han introducido unas mentes perversas y privilegiadas para empobrecernos y hacernos a la vez torpes dependientes de los ansiolíticos más potentes, tapándonos las pruebas de su maldad con un manto transparente tejido en los infiernos, lugar del que proceden, y desde el que nos ven desde en el punto más elevado de un ático que gira alrededor de un sol abrasador que produce inquietudes sin dinamismo y sin rayos que prendan nuestro sombrío y dormido despertar, se ha convertido para esos desalmados en una inconquistable atalaya, pues de saber dónde encontrarlos y hacerles pagar su universal deuda por el detrimento causado, probablemente nos encontraríamos con una resistencia imposible de combatir sin puerta de acceso para allanarla, sin escalera, ni tan siquiera exterior de emergencia, sin ascensor y sin ningún otro medio para llegar hasta ellos, mientras nos seguirían viendo sin imaginación y como transitamos ausentes y asustados por caminos inexistentes, huidizos, ridículos y retenidos a la fuerza en este globo terráqueo convertido en una granja invisible, padeciendo contagios, por lo tanto enfermizos y encolerizados, cada día más separados, distantes y con un principio bipolar más cercano del cyborg que del humano.

Nos están aplastando transformándonos en autómatas finitos, con la ayuda de gobiernos mediocres, vendidos al diablo que maneja el tinglado, que cumplen obedientemente las órdenes de control y saneamiento de la especie por un efecto de imán seleccionador, que antes de prescindir de tus habilidades para salir indemne de esta tragedia reconocida una y otra vez como sanitaria, te hará sufrir lo indecible y si no eres rápido en expiar llegarán a quitarte hasta el alma.. del arma, si has tenido ocasión de usarla para dirigirla hacia ningún objetivo, a sabiendas que siempre ha estado descargada.

Nos están arruinando, arrebatando la moral y las fuerzas, la coherencia, la paciencia, nuestro propio respeto y el merecido a los demás, el más entrañable sentido de una culpabilidad de la que no sería cierto resentirnos por nada ni por nadie, pues a todos en mayor o menor medida nos están usando, creando una incertidumbre y una desesperación desmesurada que a muchos les llegará de improviso como un obsequio improvisado y envenenado, envuelto en el papel timbrado de la desconfianza de finalmente abrir el contenido, que podría representar el estigma de los malos tratos, el divorcio entre parejas, el distanciamiento de familiares y las más allegadas amistades, irrumpiendo la depresión y el suicido si no somos capaces de reaccionar y no nos rebelamos con gritos, escritos, silencios y susurros, o lo que haga falta para con un ¡basta ya¡ de tanta majadería hacer que la verdadera normalidad vuelva a las calles, a esos hogares que se ven afectados de tristeza y faltos de calidez, a esos cerebros moldeados, ultrajados y sin apenas sensbiidad para dejar de pensar con claridad.. que si no reaccionamos cuanto antes pronto se convertirá en un lamento, en un llanto y en un turbio ambiente de violencia degenerativa, que podría edificar una iglesia a la que muy pronto acudiríamos como borregos y pecadores de delitos, algunos por vivir más de la cuenta.

¿ Es cierto que se han contabilizado desde Noviembre 2019 a Agosto 2020 ( 10 meses ) 680.000 muertes, cuando muchas de las mismas se han certificado erróneamente como Covid-19, y la gripe estacionaria en 2019 fue un total de algo más de 650.000 los fallecidos ?.

.. ¡ pero qué nos están contando éstos bellacos mensajeros de una muerte anunciada, si piensan que con este tipo de mensajes pueden convencernos para ir lentamente a la granja de un exterminio preconcebido por ser demasiados !.. pasando antes por un proceso voluntario de “enjaulamiento mundial”, como si fuésemos ratas de laboratorio. No es confinamiento, simplemente encierro penalizado que así deberá proclamarse a los cuatro vientos y mareas.

Habría que entender que podrían existir dos tipos de mascarillas, la útil para no transmitir lo que nos han metido a a fuerza por las narices, y los “bozales” de acero y pinchos punzantes para aquellos que no dejan sentirnos libres y secuestran nuestro libre albedrío, esos indeseables que ya han empezado a morder con rabia sus debilidades por haber iniciado nuestra rebelión en la jaula antes de llegar a la granja.


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