Reflexión de un solitario, descalzo en el muelle de una invisible bahía

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Definitivamente, mientras se llega a la insalubre conclusión de no entender la coexistencia entre una cultura depurada y otra más básica, que a la postre lo único que provoca son agotadoras horas de ensueño sin llegar a ser pesadilla, por querer transmitir la comprensión y no conseguirlo de ninguna manera, la opinión final debería alojarse en una lata de atún en la que envasar el apreciado alimento y el aceite que lo envuelve para que se conserve, que no deja de ser lo mismo que la esencia que ponemos en nuestros argumentos para ser valorados como el sabroso manjar de la sabía experiencia de la vida acumulada hasta el presente, en la que hemos aportado más de lo que hemos recibido, ayudando, perdonando, insistiendo y cediendo a la par para no dejar que el ambiente se pueda eclipsar por la falta de gusto, sabor, olfato y tacto, llegando al éxtasis del solitario invisible cuando al suspirar, sabemos que hemos regalado parte de nuestro tiempo, el algún instante traumatizado, para mejorar la vida del prójimo.

Una opinión sobre lo finito o indefinido de la vida se queda como una camisa sin mangas cuando más las necesitas para no pasar frío, lo que viene a representar el servir, ayudar, perdonar, y demás ejercicios prosaicos pero no vulgares, con el ánimo de regalar parte de tu tiempo para mejorar la vida de que a lo mejor es un desconocido, lo que llega a provocar que todos los oyentes te expongan una o varias  historias, que les justifica con contagio a cada uno de los nominados los valores comentados.

Después de 10 años trabajando en seguridad en la noche, con incontables situaciones cuando menos incómodas, comparando la situación, me fue mucho más difícil entrar con 4 personas conocidas en una gran superficie comercial, empezando por repartir abrazos a todos los que encontré en mi camino interrumpido y durante una pérdida de 10 minutos, lo que hace que anote en el cuaderno de bitácora que estos despuntes no cambian la vida, pero es incuestionable que afectan a tu zona de confort, cuando se tienen que aguantar comentarios que se repiten una y otra vez y de forma ininterrumpida.
 
Lo dicho anteriormente no afecta la psique vs alma humana, cuando una persona al ser recordada te provoca una sonrisa, ternura y dejándote su marca personal intacta, actitud que no encuentro en la mayoría de quienes me rodean y desde hace tiempo, quizá por lo pretencioso que puede ser que sé en primera persona que soy el resultado de mis decisiones y no tengo porque invitar para compartir mi mundo con alguien más, ergo me importan cada día menos los que no pueden entenderme y me desafían por la simple inercia de que se lleva adherida a nuestra naturaleza, cuyo dominio y uso depende inexorablemente de cada espécimen, que suele dejar su responsabilidad de lado, precisamente porque no la tienen.

Todo lo que nos proponemos es rebatible o susceptible de ser debatido, después de visionar París- Tombuctú, llegue a la estrechez de mí sabiduría al considerar su director Berlanga que a estas alturas de la vida hay que entender lo que no impida hacer lo parecido, los distinto o lo mismo otro día, lo que creo en mí cerebelo una disonancia cuando disponemos de comparar frases para ser grabadas en el Pinterest con el picar una zanja de dos metros por uno y sin llegar al fondo, cuando en el entreacto de elevar la herramienta al cielo llegas a pensar que los afganos son irreductibles, a la legión española los marroquíes no les mojan la oreja ni se atreven a pensarlo, que Israel tienen en jaque a más de 300 millones de árabes y no dejan que se les provoque, sin dejar de citar al borracho de turno que quiere volver a resucitar la carta de ajuste de la tele para irse a dormir la mona   

Sin duda este tema escrito corresponde a un disciplina de desahogo por la sobrepresión de la que somos víctimas en todos los números que aparecen en un calendario, lo que viene a corroborar que estamos por lo que estamos y algunas veces donde quieren que estemos para no seguir estando.. madurando opiniones en otros aspectos que si merecen un mejor comentario. Amén y ¡ suerte Pacquiao ¡ cuando te puedas sentir vencido y realmente no lo estés, pues como nosotros, te sugerimos que sigas escuchando a los Rolling Stones, mientras seguimos teniendo los pies descalzos en el ring de esa bahía solitaria que resguarda nuestra invisible goleta a prueba de cañonazos.    


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