Si algo no huele a podrido, alguna explicación habrá a tan macabra superchería

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Hay algo en todo está “deliberada” pandemia de abrumador que ya empieza a parecerse a una pseudotrama vs pantomima, en la que la incredulidad se hace cada vez más notoria por las dudas que no se aclaran fehacientemente. Nos explicaremos, pero antes..

Nos preguntaríamos qué hace temblar a todos los dirigentes del planeta, para que sigan con firmeza un mismo patrón de comportamiento tan sumiso y obediente, más o menos iracundo, displicente, enérgico, contumaz y contundente en las decisiones que se toman por ponerle énfasis a una encíclica secreta dictada por no se sabe bien que ente de supremacía absoluta, insistiendo en poner coto a las sublevaciones que puedan presentarse después de causar un miedo tan aterrador como inusitado, que si tiene ejemplos y precedentes en los pasados siglos, y ya de paso experimentar las consecuencias previsibles con autoridad política, al doblegar las libertades ciudadanas por el bien sanitario de las mismas, ante un “enfermizo” y caprichoso Aníbal Caníbal Lecter Covid-19, que con solo pronunciar su nombre y ahora su apodo, ya causa un temor paralizante en cualquier mente que tenga dos dedos de frente. 

Los “mandamases” occidentales y los mandarines orientales siguen las directrices, algunos más que otros, dependiendo del pacto que tengan en su alianza estratégica para tener más presencia e influencia en el mundo que nos quede. Unos capitaneados por la Organización Mundial de la Salud y otros por los que después de abonar una última y elevada cuota han decidido no participar en tan tamaña parodia, ya sea por personalidad histriónica o por miedo a no seguir el libreto, debido a su incapacidad y exigua memoria en la que no se reflejarán jamás las mismas creencias religiosas.

Lo cierto es que la OMS está de capa caída y de una representación en escena puesta en duda por algunos órganos de colectividades científicas, no dependientes de una industria empatizada con una progresiva riqueza, que ven al etíope Dr. Tedros Adhanom Ghebreyesus como el Director General de una institución menos confiable que un escorpión encima de una rana, sino más bien un candidato perfecto a ser dirigido por uno de los entablados más resistentes que el acero mezclado con circonita, que representa con traducción más sintética y flexible que el “nailon”, al sector farmacéutico y su dominio indiscutible en la economía. Uno de los conglomerados más deshumanizados y materialistas, menos unidos que la piel de un conejo, cuando hablan de compartir medicamentos y “vacunas”, que ha defendido más al postulante político de la era post-Haile Selassie que al especialista en salud que dice ser el Dr. Tedros, máxime cuando el “contratado” en 2017 tiene un rol de experiencia obtenida como única plataforma de validez para garantizar un cierto éxito, en lo que atañe a su actividad, estrategia y liderazgo, valga aquí la coincidencia, en la investigación de las respuestas por emergencia a epidemias.

La pandemia “coronavirus” se está convirtiendo en un juego letal por un virus ya sea de índole letal celestial, proveniente de un laboratorio yanqui, soviético, chino o de un bicho invisible surgido de un murciélago resfriado, sin excluir un híbrido que podría tratarse con “paracetamol” si únicamente la alerta universal correspondiese a un medio de defensa terrícola, debido a una creciente amenaza exterior extraterrestre que requiere de acciones tranquilizantes, para que la conmoción social no degenerase como en los antiguos episodios que dieron cita a un fatal desenlace del horror al estilo art-déco, mediáticamente inoculado por una retransmisión radiofónica allá en EEUU hace 82 años, cuando un emprendedor genial poco reconocido llamado Orson Welles produjo un “fake news” delirante, que hoy podría incrementar una gran repercusión anímica entre los crédulos iconoclastas y negacionistas a través de la televisión, y todo lo que se derive a partir de las redes sociales, ya esculpidas con la última tecnología entrometida del G5 y su serie de epístolas instructoras, que pueden introducirse en oleadas en las pantallas de la telefonía a cualquier hora si se está conectado.

O se trata de un gran negocio a gran escala este confinamiento en masa que ya empieza a parecerse a llenar de un oxigeno adulterado un globo sonda en el “gueto” que se está construyendo, y lo que se pretende es tener menos testigos y gente obediente que no estorbe mientras se va haciendo caja, siempre con fines “terapeúticos” para dar cobertura y soltura a la pobreza con una renta mínima, que contribuya a minimizar la recesión que ya se detectó en 2018, o la respuesta podría vislumbrar dentro de una teoría de la conspiración más o menos real o ficticia a una guerra sin cuartel proveniente por enemigos de más allá de las estrellas, que están hasta las cejas y las fosas nasales por la insistencia en despertarles de su siesta galáctica, sacándolos de sus casillas cada vez que detectan un vehículo espacial, ya desde 1961 con Yuri Gagarin dando vueltas con el Vostok 1, seguido de los Apolos, la Estación Espacial Internacional ISS, SpaceX Dragón, Mars Express, el Telescopio Hubble, la Sonda solar Parker, el dúo dinámico Rosetta y Philae, el Voyager 1 y 2, la Galileo, Juno, Cassini-Hyugens y el destructivo cometas de trayectorias indefinidas Impacto Profundo, sin contar los miles de satélites que impiden una segura circulación.. o simplemente estamos viviendo la irrealidad de una ensoñación poco placentera con la que tendremos que convivir cuando estemos menos sedados, sin salir de casa y el complejo de habernos convertido en conejillos de indias con el PCR como cédula de identidad y consigna para ejercer el “teletrabajo”, de los que se pasan el día hablando por teléfono, que no permite que el tapicero también lo haga, el fontanero, electricista, carpintero, dentista, veterinario, payaso o el vendedor de marihuana a menudeo, entre otros muchos profesionales de cualquier ramo que faciliten de común acuerdo instrucciones precisas al cliente, que tiene una necesidad reparadora y clarividente, y ya en franca competencia con “youtube” o con cualquier “app” que aparezca para que nos siga animando la fiesta un psicólogo, pues todo este escenario al fin y al cabo es algo de lo que nos reiremos seriamente cuando pase el tiempo, quedemos menos “orates” e intransigentes y nos encontremos a resguardo, unos en cuevas oscuras con pinturas de spray en los recovecos, zulos horizontales faltos de las más elementales comodidades y otros en casoplones de cinco estrellas., permitiendo que los antisistemas de izquierdas y derechas, empeñados en relevar a la débil clase política y polifacética, se sigan adueñando y reinando en las calles.

A todo lo dicho con el respeto dirigido a quienes inmerecidamente les afecte si son lectores del blog, siempre nos quedara una explicación pendiente ante tales desvaríos, que aunque se exija y se consiga la verdad subyacente, es deber de los responsables “dictatoriales” que distraídos o no se les ve el penacho de plumas, no mentir a los presentes, aunque sea por nuestro bien.. y el de ellos, lo que imprime el requerimiento de una disculpa cuanto antes, a menos que la mascarilla lo permita si carece de porquería infecta, aduciendo si tienen “memoles” los desertores de sus obligaciones algo más a su disertación o la pamplina innecesaria, pero que nada tenga que ver con la ocurrencia de añadir eso tan ilegitimo de “ lo siento, nunca más volverá a suceder “, pues otro virus extremadamente libertino de la necedad, no prevalece en la distancia social y puede eliminar para siempre la impertinencia y la incompetencia. 


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