Si no se modifican nuevas leyes contra una delincuencia descarada y pertinaz, no sería de extrañar una rebelión popular en una granja, repleta de gallos y gallinas.. llamada España

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Nuevas Leyes se hacen necesarias aplicarlas y debería corresponder a una prioridad urgente, para que hagan entrar en presidio a los reincidentes y deporten a los extranjeros que continuamente las transgreden lejos de entrar en razón, aprovechándose de un código penal en el que se desternillan de risa mofándose de un derecho de libertades mal entendido, y que podrían concebirlo en sus países de origen como si se tratase de un cuento de cabecera para dormirse plácidamente, lo que sin duda es un reflejo inexacto que forma parte de una verdad que hace de la misma un hecho incuestionable al considerar el efecto llamada para acudir a la España de la recompensa, compresión y la tontería, un país que obtiene el “completo” de indeseables incontrolados, sin desmerecer un éxito absoluto para optar por el gran premio otorgado al mejor guión cómico, escrito para delincuentes y víctimas de un país atemorizado, incapaz de reaccionar para defenderse de esas “bandas” de desalmados y salvajes que hostigan con soltura y repetida impunidad la concordia ciudadana.

A los españoles les gustaría que otras “bandas” , pero de música, nos visitasen para mezclarnos con sus culturas, siempre enriquecedoras que demuestran un cariñoso y recíproco sentimiento.

La culpa de tanta insensatez contenida en un catálogo legal vigente que debería ser considerado serio e inmaculado, actualmente variado de imposición de penas de todos los colores y tiempos de permanencia, más leves que un escupitajo en las rodillas, la tienen nuestros políticos, y prueba de ello es que todos están de acuerdo en aumentar los cupos de nuevos integrantes en las fuerzas y cuerpos de seguridad del estado, pero no dicen, ni comentan de soslayo ni por asomo curioso, nada sobre modificar y ampliar las sanciones y tipificar correctamente el delito, reforzando los juzgados, dotándolos de medios más contundentes a los servidores públicos, para así adaptarlos con autoridad y firmeza para ser más diestros, que lo son, en la lucha contra un nuevo sistema de crimen y acostumbradas agresiones, en el que se identifican personajes y se fijan con un modus operandi habitual para cometer actos aberrantes con actores cada vez más violentos, en los que muchos se creen impunes y otros sin mucho sentido al no entender, que al agarrarlos in fraganti, a los veinte minutos los suelten, lo que origina una permisividad flagrante, al tolerar o permitir que los indeseables se apoyen en muletas ficticias facilitadas por la fiscalía, convertidas en prótesis de letra pequeña a la medida, pronunciada por abogados de oficio que también se ganan las habas, después del pago abonado posteriormente ya como clientes tras el primer caso, contacto y su liberación inmediata.. aunque con la coletilla de que será con cargos a dilucidar cualquier año de éstos .. al siglo venidero probablemente, cuyo resultado es una pantomima que descubre la escasa predisposición e incapacidad de los legisladores, que no tienen presente la infinita paciencia de un pueblo anestesiado y realmente enojado con sus candidatos, que les prometen como de costumbre en las elecciones el “oro“ y el “moro”.. para siempre, y no sin falta razón en lo segundo.

No quieren comprometerse los que se dicen ser servidores de nuestro bienestar, comprobado está que les encanta jugar al ajedrez, para dedicarse a ” full time ” derrocar a su adversario más locuaz en el confortable parlamento nacional. Todo el mundo habla de la inseguridad en las grandes ciudades españolas, incluso los sindicatos policiales parecen que no están por otra labor que no sea la de aumentar los efectivos humanos para controlar la virulencia desatada, no hacerlo significa restarle utilidades a lo demandado por sus propios afiliados, mermando sus atribuciones de potencia administrativa para negociar convenios laborales, tener voz y voto en las reclamaciones que se produjeran, y así dedicarse después y si el tiempo apremia en piña, cuerpo y alma en un objetivo común, combatir sin remilgo el robo en las estaciones de metro, por ejemplo, para quedar finalmente hoy castigados los que hurtan con una orden alejamiento, que se incumple con toda naturalidad, y conseguir que se deshagan los integrantes en camarillas operativas en otros puntos, lo que supone a su favor no estar incluidos los “carteristas” en un listado de banda organizada, así como la concesión compasiva que se hace al adicto a los estupefacientes en su calidad expresa de drogodependientes con un carácter inadecuado, cuando le parten la cabeza o rajan para sacarle las tripas a fin de sustraerle a alguien y con saña sus pertenencias, ya que el pobre “consumidor”, incluso de “metadona” sin corte, en teoría analgésico narcótico, pertenece a la red de enfermos considerados indefensos, protegidos por unos ciegos parapléjicos de mentes diocesanas frustradas, que igual te bailan una sardana o un chotis si es necesario y ocurrente, después de desplegar su bandera de defensores a ultranza de los derechos humanos.

Y así todo ese globo estático cautivo, mecido al mejor viento de una política suspendida por falta de oxigeno y por la clásica prueba del nueve, en la que hemos hallado notables fallos humanos y errores en el procedimiento, de los que ya hemos hablado, escrito tanto y tanto, en los que unos en silencio opinan y copian, otros vocean en grito.. y así van matando el recuerdo desaparecido de que han habido otros tiempos más calmos, en donde la guillotina, aunque inservible ya por falta de uso, o aquí en la península ibérica el garrote vil en su ordinariez de romper el pescuezo a los más duros y resabiados, ya han sido sustraídos del museo para adaptar su eficacia y amenazar a quien fuere tras una esquina, sin sombras y dejando huellas que en realidad poco importarán, para seguir el reguero de quejas, temblores y temores que al paso que vamos no desaparecerán jamás, obligando a cerrar las puertas a cal y canto y salir con un candado en el bolsillo cuando se decide ir de compras a cualquier sitio.

Los medios de difusión social tampoco hacen mucho o poco interés demuestran para denunciar que existe una solución arbitraria si se analiza la bondad y el trato excesivamente tolerante en la Ley que nos preocupa, por no estudiar sus “pifias” en profundidad, a la vez que los comparecientes de la palabra debaten las problemáticas sociales y políticas del momento, distrayéndose en el ejercicio de exponer y criticar los hechos de una exagerada delincuencia, dicen, que recorre los barrios libremente después de ser arrestados cientos de veces los asilados al sistema, pero ninguno hace mención de manera taxativa, ¿ por qué demonios no se exige de una vez por todas que las comisiones de justicia y la ministra en cuestión no aborden de una maldita vez un tema preocupante y sangrante ?, que nos enerva y nos encasilla en la impotencia y en el malestar de una inactividad en esa clase política de cínica sonrisa y aparente malestar, siempre cuando se trata de atribuirle al contrincante la culpa de lo que ocurre en un pesebre de “animalitos” domesticados con el látigo de las obligaciones, mostrándose cariñosos, pacíficos y ejemplares no especialmente muy disolutos, que únicamente sirven para votar y ver en la televisión la degradación social que padece.. en otros países de nuestro entorno más cercano, sin reparar que nosotros también formamos parte del mismo. Sucesos que no se entienden, y que deberían analizarse prontamente, pues se debe considerar que los ciudadanos pueden empezar a sospechar que nada se arreglará si no se comienza a tomar la sociedad un pelín la Justicia por su propia mano, algo que sería reprochable por considerarla una necedad manifiesta cuando existen mecanismos para evitarlo, aunque tampoco hay que descartar una inesperada rebelión en la granja, de la que ignoramos por nuestro incordio cretino, que pudiera suceder por la falta del antidepresivo que nos suministran en el agua, llegando a imaginar el nacimiento de transgresores sin calificar todavía debido a un innato y raro libre albedrío. De lo contrario, la paciencia de los santos inocentes existe.

Atrévanse a leer con detenimiento el código penal y la imposición de las derivadas por delitos, y observarán con indignación y una indeseada sonrisa que aparecerá en la comisura de sus labios, que muchas se han previsto para ablandarlas para una determinada casta del sistema si llegan a probarse sus culpas y artimañas, por lo que volvemos a repetir que sí no se amplían, se modifican y se aprueban las Leyes.. o.. ¿ no será que los auténticos feudales que nos dirigen y nos gobiernan, puedan creer estar algún día acechados seriamente por sus acciones y corruptelas, dependiendo en un santiamén de unas leyes constituidas en obligado derecho y cumplimiento, consideradas por ellos muy severas, y por añadidura muy largas al reducir la carta personalizada de ese hotel-restaurante conocido como el “penitenciario”, con pocas ventajas de salir tan rápido por un tercer grado deplorable para los que fueron perjudicados ?.


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