“SI USTED ES CAPAZ DE TEMBLAR DE INDIGNACIÓN CADA VEZ QUE SE COMETE UNA INJUSTICIA EN EL MUNDO, SOMOS COMPAÑEROS”

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Este país, cada vez más más moro aceitunero que europeo, refiriéndonos a la troceada España que reinventa “Taifa”, de los 8131 lati y minifundios que demarcan sus territorios de poder provincial, comarcal y autonómico, con sus muchos, que no todos, prescindibles presidentes, alcaldes, vocales, consejeros, asesores, liberados sindicales, diputaciones, diputados y senadores, y algunos más de los que seguro nos habremos olvidado citar para evitar ruborizarnos, se han convertido en la carcoma que hará que tempranamente la caja de Pandora, ya sea de madera, cartón o acero, se quede en poco menos que en un montoncillo de polvo, eliminando cualquier vestigio de lo que guardaba en teoría, que bien podría ser el respeto y la ética a emplear de una democracia infrautilizada, vilipendiada quizá desconocida, que se va al garete y que en verdad nunca hemos tenido la capacidad suficiente de exigirnos a nosotros mismos para cumplir y disfrutarla, pues desconfiados somos hasta la médula cuando algo nos viene de prestado creyendo que es gratuita, olvidando que la misma se enriquece de derechos y obligaciones.

Vivimos momentos de angustia, precisamente cuando tenemos mucho tiempo para reflexionar, hacer el deporte que nunca hicimos cuando nos dicen que lo hagamos, y salgamos a pasear cuando nos inviten a seguir las instrucciones sometidas a sanciones, bajo estricto cumplimiento a seguir las reglas dictadas cuando las puertas para adentro de la claustrofóbica seguridad se abran para seguir vigilando nuestros comportamientos cívicos, laborales.. y políticos, cuando el sectarismo se disfraza de personajes ilustres e inteligentes.

Mientras tanto habrá que estar pendientes de sumar a la estadística de perjudicados de todo tipo y sector, especialmente el sanitario, añadiendo los que se han suicidado y enloquecido en el transcurso de los acontecimientos y pedirle a la Justicia aclare la negligente intervención de quienes únicamente se preocuparon de salir en los medios televisivos para pavonearse y seguir en las poltronas de ministerios, muchos de ellos inútiles, desconcertantes y de nóminas que hubiesen servido para prestaciones más encomiables e importantes para colectivos muy cabreados.

Todo pasará y ésto de la pandemia quedará en un recuerdo triste de taberna, en una retahíla de chascarrillos y un dolor inmenso recordando a los difuntos que solos se murieron, ya sea de coronavirus o un ataque de apoplejía, sin más síntomas que los registrados en los habituales informes médicos.

Esta España abierta al mar de la esperanza, la ilusión y la sonrisa, a los visitantes que la transitan y a los que se quedan para siempre, podría ser un ejemplo de prosperidad mayor que la comparada proporcionalmente a la Suiza, si no hubiesen tantos reyezuelos, capitanes “capataces”, privilegiados corruptores y corruptos, depredadores y estómagos agradecidos alrededor de gobiernos, fundaciones y chiringuitos en los que algunos representan a observatorios para diferenciar a los que compran papel higiénico, lija o para liarse cigarrillos, que se nutren de una gran diversidad de impuestos, directos, indirectos, duplicados, triplicados y eternos, que restan mucho para atender a esos que dicen llamar vulnerables y desfavorecidos, como podrían ser esos más de tres millones de autónomos a los que se les dice ayudar en este período de crisis sanitaria.. y económica, condonando sus cotizaciones y se les miente tal ha hecho el botarate “mandamás” con vocación de John Wayne con paso firme, chulesco y complejo de salvador de una humanidad que dista mucho de ser contemplada por sus conciudadanos, menospreciando el valor que del mismo se espera cuando el fuerte en llamas, que el mismo ha prendido está exento de una amenaza “apache”, cuando ni siquiera los atacantes de su oposición tienen armas que no sean las de seguir descubriendo sus tretas para impedir sus desmanes, y a los que tiene sometidos con prebendas, no a todos, con promesas que nunca cumplirá el aludido benefactor y sus adláteres, pues los aludidos mienten más que hablan, incluso en su círculo de plañideros y otros aplaudidores de su entorno socio-comunista que enarbola el estandarte del 7º de caballería, esperando rezagados acumulando sus errores, insistiendo en ser imprescindibles para organizar la recuperación de la que no tienen ni remota idea, ya que es obvio que ninguno de los que se prestan a las mágicas soluciones nunca arriesgaron nada en la privada sociedad, salvo su recorrido en la política de pago y desde las oposiciones como funcionarios, que hoy les permiten convertirse en chusmeros ultrajadores del sistema del bienestar que tanto alaban y critican, compadeciéndose de las víctimas causadas por el virus maléfico mientras siguen poniendo en peligro las vidas de quienes se preocupan de no perder las ajenas, a la vez que compran a destajo material y aparatos respiratorios en el exterior, toda vez que lo hacen sin control y con enormes dudas de ser los idóneos a precios altos, sin tener en cuenta a la industria nacional que podría fabricarlos, algo que nos podría hacer sospechar que los intermediarios hacen sus negocios con otra clase de pactos que deberían investigarse sin esperar a que los fiscales salgan de su asombro.

Es muy lamentable comprobar que se hacen esfuerzos a través de acciones populares en las redes sociales buscando un apoyo que se consigue mucho más del esperado, al objeto de crear conciencia y reducir una desaconsejable infraestructura administrativa de proporciones que siguen aumentado las plantillas de enchufados y otras comisiones invisibles de trabajo, que a buen seguro elevarán los sacrificios de aquellos que todavía tienen algo reservado gracias a sus ahorros e inversiones.

Nada se conseguirá, ya que quienes tienen la potestad de hacerlo jamás van a tirar piedras sobre su propio tejado, lo que nos induce a pensar que en esta España caducada tiene otro virus inoculado en su mente que es el sacar provecho de quienes votan por simple inercia y no les reclaman responsabilidades. Es injusto tener que seguir soportando a tanto malandrín incompetente a los que después se les perdonarán todas sus muestras de inactividad, otros de insolencia, altanería y manipulación de una sociedad harta de tanta incapacidad fraudulenta aireada por unos cerebros poco brillantes y disecados.

Por cierto, la cita del titular de este artículo es de Ernesto “Che” Guevara


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