Siglo XXI, de profesión “parado” 3ª parte

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.. esclavo o simplemente sobrante en el mundo que nos espera

Los mozos porta-maletas en los aeropuertos, las azafatas de información, los conductores de taxis y lanzaderas internas entre terminales, ya sean vía aire-tierra o subterránea, trenes de corto o largo recorrido tampoco se librarán de un cese programado a gradual escala para llegar a una parada humana definitiva, pasando a aumentar una cifra inverosímil que ya ha empezado a ser pasada al ábaco de sencilla comprensión en la pantalla de plasma ampliada que implementará al instante estadísticas en donde veremos, como si se tratase de una información sobre apuestas hípicas, los puestos que irán desapareciendo, con un trato diferencial destinado al directivo susceptible de suicidio.

La Operación Finiquito : en el que se cree en la próxima década supere en el mundo los más de 800 millones de trabajadores ausentes del mercado laboral, con o sin corbata, afeitados o no, traje o falda, lo que no resta que pudieran suscitarse altercados contra la implantación de la automatización pura y dura, descarnada y despiadada, que revulsivamente generará respuestas contundentes al decontento por parte del gobierno único mundial establecido, aplicándose un protocolo anti-revolución a cargo de elementos obedientes tipo “robocop” represivos de los que las autoridades sabrán que jamás darán un paso atrás, toda vez que identificarán a los líderes o a los más agresivos y altaneros para ser confinados o eliminados, sin derechos, “habeas corpus” que valgan o interrogatorios innecesarios, dado que los equipos internos de grabación diseminados a diestro y siniestro, se considerarán pruebas concluyentes para pasar directamente a fosas profundas o cárceles sujetas al silencio penal con cierre sepulcral para descanso de la gente obediente, y en el mejor de los casos por influencia indirecta o acatamiento a la re-educación para ser remitidos a otros planetas y reubicando a otros desplazados a las congeladas minas de la clase “gulag”, pues sin duda la honrosa profesión de letrado que hubiese servido para defender al encausado se habrá ido al garete y relegada a una transformación mucho más relacionada con la informática de simple usuario y el servicio de conciliación familiar, si es que llega a existir la complejidad de lo que podrá entenderse la convivencia y el hogar, la reclamación y la acusación por delitos cometidos por grupos o individuales, personajes de disfunción pacífica y honradez alterada que siempre serán necesarios para amilanar a los colectivos cívicos, a los que no solo habrá de dispersar si alteran el ambiente social, optando por la distracción compartida que dejará sin efecto la temeridad de hallar la solución que plantee dar más realidad a una vida íntimamente ligada a la virtualidad obligada en una esfera compleja, en la que convivirán androides extraños de remaches ocultos y de momento sin sentimientos aparentes, y otros que no reconocerán nunca sus errores y siempre suelen tropezar con el último escalón de una escalera de peldaños inexistentes.


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