Siguen muriendo en las camas blandas y sin arrepentimiento, los malditos genocidas que nunca debieron haber nacido en el mundo de los vivos

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Después de Pol Pot, acaba de fallecer Noun Chea el ideólogo, torturador y número dos del Jemer Rojo de Camboya, mientras el número tres Khieu Samphan espera se produzca la justicia divina y compasiva que para los demás él no tuvo.

Pol Pot murió en 1998 a los 73 años de edad en la misma selva en donde se ocultan los últimos defensores del criptico maoísmo involucionista y terrorista, los mismos que le sirvieron para eliminar sistemáticamente a más de dos millones de camboyanos. Y ahora lo hace su “partener” genocida Noun Chea a los de 93 años, un siniestro personaje cómplice y autor de vergonzantes masacres al lado de su admirado líder Saloth Sar, más conocido como Pol Pot, con el que compartía verdaderas orgías de sangre inocente de aquellos que no se postulaban a las exigencias políticas del Jemer Rojo, haciendo especial énfasis en las minorías vietnamitas y musulmanas que solían transgredir y huir del régimen instaurado por Hồ Chí Minh en Vietnam del Norte.

En 1960 comenzaron en Camboya los excesos de esta pareja de indeseables apoyados por el hoy todavía vivo y encarcelado, que después de haber sido declarados culpables por crímenes contra la humanidad por un tribunal internacional de la ONU que los juzgo sumariamente, no se explica como a Pol Pot se les escapará de las manos y a Noun Chea se le detuviese en 2007 hasta que en 2014 se le condena a cadena perpetua, después de su defender lo indefendible : su inocencia.

El 4 de agosto de 2019 fallece Noun Chea ( Long Bunrout para su familia china ) después de ingresar en el hospital de la amistad Jemer-Soviético, el pasado 2 de julio y disfrutar de una estancia privilegiada en la prisión, al igual que lo sigue haciendo el tercero del triunvirato maléfico Khieu Samphan, otro político que ahora cuenta con 88 años, un camboyano de cuidado por sus prácticas sofisticadas en causar la muerte, instigador de las purgas sociales y ex-presidente de la Kampuchea Democrática entre 1976 y 1979, época en la que era Presidente Norodom Sihanouk y Primer Ministro el huidizo Pol Pot.

Éstos últimos “supervivientes” que ensucian los libros de historia, uno de ellos ya en estado de descomposición y otro tan putrefacto por sus fechorías que ni tan siquiera los gusanos son capaces de digerirlo, conjuntamente con el único vivo encarcelado, acabaron con entre un cuarto y un tercio de la población de Camboya ( 7.403.000 personas habitaban el país en 1976), habiéndose descubierto ya en 1996 más de 20.000 fosas comunes popularmente llamadas los “campos de la muerte”, que albergaron cerca de 2 millones de sacrificados sumándose un total de casi 3 millones por los que murieron por enfermedades y el jinete apocalíptico del hambre. Un exterminio cruel y despiadado en el que se incluía un lavado de cerebro de una juventud que la convertían en carceleros y ejecutores de sus propios padres.

Todavía quedan algunos viejos responsables sectarios de un feroz ultraje a la vida que durante cuatro años sembró el terror entre la población camboyana, y que gracias a la intervención militar vietnamita el infierno se convirtió en purgatorio, por ello se hace necesario recordar que hay que volver a rescatar documentales : “Enemies of the people” del 2009 y el laureado film “Los gritos del silencio” del año 1984, por citar dos ejemplos y darnos cuenta que habrá que tener mucho cuidado para evitar que aparezcan en el mundo “tipejos” de tal criminal “calaña”.

Los episodios que transforman el mundo, sean de grato recuerdo imborrable o testigos perennes de lo que nunca más debería volver a suceder, se vuelven a producir sin que quienes dicen velar por la seguridad de la humanidad hagan algo para evitar los más horribles escenarios. No sabemos lo que sucede en Corea del Norte y el número de víctimas y excesos de un gobierno corrosivo y delirante que nos puede conducir a una hecatombe, incluso se está tratando de dulcificar una postura amenazante e intransigente por parte de su “tirano” Kim Jong-un. Debe ser el destino, que es así de caprichoso y comprensivo con genocidas que deberían estar enterrados o en un manicomio. Y cuesta mucho entenderlo, pero al parecer en el mundo debe haber de todo para equilibrar la balanza entre el bien y el mal.

Prepararse para la guerra es la tarea de hoy, no de mañana.” Kim Jong-un


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