Turismo, ministro y presidentes.. ¡ todo tan distinto !

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Sin acritud Sr. Ministro de Turismo, lo más prudente es callar y recoger opiniones de un sector al que el bálsamo de las palabras bien intencionadas no son suficientes para reactivarse.

Adivine señor ministro de República Dominicana, cuantos pasajeros llegan en los pocos “pájaros alados de metal y cabizbajos” en esta noche, y si son turistas o nacionales, y ya de paso criticaremos el penoso espectáculo de una España que planea en vuelo rasante.

“ Y en ningún momento citaremos ni abordaremos la catástrofe del Covid-19 como otro aburrido acicate que como pandemia podría asolar este texto “.

En todos los países cuecen habas, aunque algunos intentan masticarlas crudas, pensando que así se adelantan con quijotadas a los acontecimientos que conllevan parte de su responsabilidad por difundir entusiasmo confundido al mundo empresarial, tal es el caso de David Collado Morales, el recién estrenado ministro de Turismo de República Dominicana, que no tiene reparos en seguir platicando con voz bondadosa cuestiones delicadas, que o bien no tiene la menor idea o piensa que los demás son más lelos por escucharlas con educación y paciencia, que de forma tan sonora y grandilocuente lo único que hace es desmerecer la transparencia que ensalza a su “jefe”.

Mire señor ministro, si tuviésemos que comparar desde el plano diferencial la gran distancia de ser un buen estratega gobernante, fiable y convenido entre Pedro Sánchez Presidente de España y Luis Abinader, Presidente de la República Dominicana, sin género de dudas y sin meditarlo, elogiaremos a éste último por muchas razones, en especial por su ecuanimidad y talante democrático en donde respeta a todos por igual en un país que padece serias dificultades, esforzado en corregir muchos desniveles y tratamientos de choque sociales, pero que no se arruga ni un momento frente a un proceso de ejemplaridad atrayente tras una plausible trayectoria, al persistir desde el imperio de la Ley que nadie salga de sus pasadas responsabilidades sin una rendición de cuentas, que deja al pairo a los muchos corruptos, no todos, en sus más de veinte años de gestión que han vilipendiado desde sus parcelas de poder hasta las cajas de resistencia para el socorro.

Mientras que el primero arriba citado trocea, divide y enfrenta a una España que lejos de helarle a otro el corazón, como diría Antonio Machado, los quema a todos sin excepción, salvo a unos cuantos afines y predispuestos a comerse a bocados la rosa de su logotipo, y poco a poco entre las brasas que provoca su desdén despótico con un sentido intolerante y autodidacta de acomplejado autoritarismo dictatorial, impidiendo así manifestar la enjundia de recuperación por el bozal obligatorio que impone a todas horas llevar, el tal Pedro Sánchez el cegado cruel ” por dirigir un campo de exterminio psico-patriótico, que es en lo que ha convertido el país, sigue negociando utopías y humillándolo a carta cabal, al entregarle a los independentistas de signos más tranquilos y otros violentos la llave del reino, importándole más bien nada que poco que la economía doméstica se ahogue, desfallezca mientras sigue aumentando los impuestos y las cargas sociales a los autónomos a sugerencia de comunistas y oportunistas. Y todo este golpe al estado de derecho amorfo para con los ciudadanos, se hace mientras el Jefe del Estado Felipe V callando otorga, permitiendo que las desavenencias se recrudezcan, lo que hace exaltar a más de uno el ¡viva la república”, que no tiene porque pertenecer a la izquierda más intolerante y desaprensiva.

Todo lo que haya podido entenderse de aquí para arriba, no es ni más ni menos para hacerle entender Señor David Collado Morales, Ministro de Turismo, que usted tiene un líder del que enorgullecerse, pues es bien distinto al que hemos criticado con pruebas y devoción, por esa razón no debería extenderse en afirmaciones que pueden hacerles a su equipo de gobierno un sonrojado malestar ante empresarios de la industria turística que es una de las fuentes de riqueza más apreciadas, cuando pronostica que un casi 150 % significará que en la estadística de noviembre con respecto a septiembre es sensacional. Y no suficiente con su exaltación, señala una vez más que se dan muestras y señales de recuperación dinámicas que vienen raudas beneficiando al sector aludido, como resultado (sic) de las acciones implementadas por la alianza público-privada en el Plan de Recuperación Responsable de Turismo.

Señor Ministro y con la apreciación aritmética que le proponemos, diga usted si es cierto o menos probable que el resultado del 150 % sobre poquito es algo y no mucho. Ese + tan suplicado estará pendiente de la paciencia, y aléjese de los populismos y el embadurnar de confusión el entorno con parecido talante al empleado desgraciadamente en España.

Los vuelos que aterrizan en la actualidad más reciente no traen turistas en su mayor número, son dominicanos que llegan para pasar las navidades con sus familias, y ya de paso pensar si merece la pena volver a contemplar como se desmorona la esperanza o existe un milagro, que en cuanto a turismo la península ibérica y sus islas Baleares y Las Canarias recibió cerca de 84 millones en 2019, y ahora tan escasos que podrían contarse con los dedos de un cien pies, mientras que en República Dominicana se contabilizaron cerca de 6 millones y medio de visitantes, pues como hemos apuntado los nacionales no hay que contarlos como tales.  


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