Sin Corinna y sin corona de espinas

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Corinna Larsen, empresaria alemana de origen danés, 56 años y anteriormente relacionada con profunda emoción empática, sensitiva, interesada y negociadora con el que fue Rey de España Juan Carlos I, 82 años, nacido en Roma y nacionalizado ibérico por un decreto fascista.

Corona de “espinas”, símbolo cristiano que recuerda el sufrimiento de Jesús en su calvario recorrido a la cruz, que bien asimilándolo hoy al de Juan Carlos I por el país de los “ingratos”, para éste significa un caminito de rosas en su subida al monte de la justicia.

A tenor de la indagación y cobertura que está siguiendo la fiscalía sobre las supuestas irregularidades detectadas en varios bancos del país helvético, en donde se sospecha que a lo mejor en sus cuentas y cajas de acero descansan los dineros, que de forma transversal han buscado refugio allá por eliminar pistas sobre “mordidas”, abonadas a testaferros de confianza y mucha nobleza en sus tarjetas de visita, seríamos mucho los que aconsejaríamos a su alteza desempleada, hiciese el favor de aprovechar lo que no puede consultarse con una excelente obra de caridad, de la que a buen seguro su hijo Felipe, el actual “regidor” del trono del Reino de España, le estaría sumamente agradecido.

“Muérase tranquilo “señor” le diría probablemente un asesor de confianza, dejando el protocolo a un lado, pues ya como rey emérito ya ha hecho usted demasiado. A su edad y tal se le ve cojear y farfullar muchos pronostican que no pueda vivir mucho tiempo a cuerpo de “ídem”, sugiriéndole devuelva a su país y en calidad de graciosa donación si así lo desea y considera hacerlo por su augusta gracia real, esa fortuna suiza acumulada con tanto “esfuerzo”, que muchos dirán son “trapicheos”. Usted seguirá viviendo dignamente y dará ejemplo a un pueblo que todavía no se conforma con la renta mínima y otros desheredados que no llegan por no ser residentes y si ser cola de comedores sociales y albergues”.

Señor emérito, usted no necesita fondos grises ni negros para sobrevivir entre penalidades y desprecios, su buena paga ya le evita convertirse en burgués adinerado y los que fueron sus súbditos aprenderán una lección de gallardía, que le recordará que serían ellos, los que jamás le harían feo a su hijo nacido y mecido en noble cuna, achacándole que tuvo un padre salido a “Casanova” que no a Canovas del Castillo, que sigue tan “humano” y olvidadizo que nunca tuvo tiempo para atender a los más desfavorecidos, que se arrodillaban a su paso esperando el diezmo del cancerbero, vestido de sotana y manga estrecha que nunca ha soltado nada.

Ahora es es momento rey emérito, deje usted como herencia lo inapropiado, que ya casi nadie tiene en mente lo de sus juergas y la caza de leones y elefantes, y su disculpa beatificada “ lo siento, no lo volveré a hacer ” que no convenció ni a la prensa africana. Hágalo, que aunque Corinna no se entere, habrá un ejército de pobres esperando de su misericordia antes de saltar al abismo.

Ahora ya no se estila eso tan graffiti y ácrata que mucho repudian los políticos de ” Ni Dios, Ni Patria ni Patrón “, y nadie tampoco le va a llevar al paredón de un geriátrico para que disfrute de los últimos rayos de sol, ya que ésta sociedad que usted se encontró y le respaldó entre imágenes de estampitas de santos y virgencitas, cromos de Di Stéfano, Gento y Manchón entre esperanzas de aliñar por fin la ensalada de la concordia suspendida, se come todavía los “mocos” de los problemas y los roscos despertándose pronto, pues muchos ya saben lo que es ser agnóstico, otros ya no dan la cara por un trozo de tierra olvidada y rota por una migaja de independencia absolutista, y lo de ser empresario ciudadano, tampoco inspira confianza en transformarse en comunista “podemita”, para pensar que hay que seguir bajando la cabeza con hipocresía en un ejemplo de besamanos de los muchos que todavía se celebran en los “palacios” y palcos ceremoniosos de los partidos políticos, además del Palacio Real, cuando todos sabemos que terminamos yendo al mismo y casi siempre blanco y limpio excusado.

Señor “rey” sin corona ni laurel, no importa que usted hiciese entre Corinna, la hoy conocida como traidora, algún sobrino fiel y un abogado más sediento que un vampiro en el desierto, una supuesta ingeniería económica, corrupta y bien planteada con disimulo de recibir de unos ricos clientes con “chilaba” que le siguen llamando hermano, cuando los paganos fueron otros que simularon no saber nada y lo gestionaron a la inversa para evitar que se viese la coronilla del intermediario astuto y con experiencia, refiriéndonos a los mismos que fueron favorecidos con el premio gordo de una contrata de más de 6.000 millones de euros para llevar el “ave” de La Meca a la “ceca”, pasado por el terruño de Guillermo Tell que bien protege lo que aflora con impunidad ajena y con su ballesta y certera saeta.

La que es inviolable en la persona entonces, por lo que absurdamente se protege por existir prescripción de los hechos censurables e infestos con borrones en los legajos de pruebas que sin comprobarlas desaparecerán se presiente, reclama evitar más pérdida de tiempo por un Tribunal Supremo para tratar una irregularidad que asegurada está de no prosperar en el proceso, cuando lo más enérgico y concluyente sería denunciar al emérito por sostenerse con un bastón afilado con un herraje de llave que no ha sido homologado, esperando que no sea heredado por “nietos y nietas lejos de ser“gachupines”, quienes creen en la aristocrática familia que “mejor exiliado que sencillo”.. cuando llegue el momento y sin pasar cuentas para distribuir lo pirateado, que bien podría hacerse ahora en vida ante las necesidades perentorias de una pandemia, llamada popular y casualmente coronavirus”,que cruje el estómago por el apetito y no poder pagar los alquileres, en vez de seguir dando tantos disgustos a quienes nunca tendrán una nimbo real por las molestas espinas, pero si mucha cabeza a título de primer ministro, si la clase dominante del “Gobierno de España”, que ya no de las Indias, algún día consiente que se presente el “mantenido” Jefe del Estado” a unas elecciones democráticas y así deshacer lo de monarca, que seguro no le importaría dejar de ser serlo si con ello recuperase el prestigio que ensombrece los actos de su padre y el republicanismo escondido de su amada esposa, además del honor de esa santa madre, que se recluye para no delatar la vergüenza de haberse convertido en una mujer durante muchos años incomprendida y castigada.

Una vez terminado el juego el rey y el peón vuelven a la misma caja “.

Proverbio popular para toda la clase política


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