Sobre el imbécil que trata a sus congéneres de tontos del culo

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(con perdón de la estridencia, aunque suene mal, quisiéramos que le llegase peor).

¿Se puede llamar imbécil a un señor que dice representar a todos los españoles, en su papel de presidente de un gobierno elegido por grupos de elementos de talante espúreo, que se dedica a ningunear a quienes resignados padecen sus “arbitriaridades” e indultos a quienes al Estado retaron ?.

Y no cuesta a mucho al referirnos al peor dirigente, más pusilánime y come desperdicios escatológicos que ha tenido España durante mucho tiempo, pues es una pesadilla y que gracias a lo mal estructurada que está la constitución de una España más rota que un remo en plena tormenta, este tal Pedro Sánchez Pérez, y lo de Castejón le sobra al igual que no acompañamos de sobre apellidos a la mayoría de los terrícolas de la península ibérica, le van a salir mal las cuentas de perpetuarse en su excelso cargo que lo tiene de prestado gracias a los independentistas y a los que esperan recibir “dedazos” por encargo cuando el sillón requiere de otra tapicería, dado que en cuanto suelte que Euskadi, Cataluña y por seguir la moda Galicia, Baleares y algún que otro que de carrerilla se sumará al oportunismo, se va a quedar con un único enemigo que lo abatirá sin complejos, y tal vez sea una mujer de armas democráticas tomar como puede ser Ayuso, de la que no hacen falta más referencias que dicha dama no está para partir piñones pero si huevos sin yema alguna.

Si se le puede llamar imbécil y encima si tuviésemos la decencia la mayoría de quienes tanto mal hablamos de las proezas de tan indigno representante, personaje de pandereta de una España madura que no necesita de tales “cacicadas”, le pondríamos una demanda tras otra, a ese mismo impertérrito ser de ideas estrechas y creído “adonaïs”, el mismo que promete reducir la factura de la electricidad, y la deja subir para darle a las familias calambrazos como una tortura puntual cada fin de mes, ahora se le ocurre decir, para dejar a las principales marcas hundidas en la pesadumbre consumista, incluyendo algunas cooperativas en el país vasco, para por simple deducción dictatorial, sugerir al pueblo que deje de comprar electrodomésticos, que al parecer son el origen del mal del consumo energético. Algún que otro psicólogo clínico apuntaría.. “este tipo tiene una concepción del espíritu crítico que raya el más puro ejemplo del “gilipollismo supersónico” pues ni queriendo estalla al decir tantas chorradas”. 

Y será porque quien padece imbecilidad, que es una apreciación atribuida al deficiente mental, denota que es poco inteligente o se comporta como tal, cuando él mismo se refiere a nosotros, los ciudadanos que lo soportamos a diario, como a unos tontos del culo que tragan lo indecible (sic y en pequeño comité entre sus allegados más inútiles lo predice), hasta que un día dejemos de hacerlo y siempre bajo la mirada transparente de las urnas.

Juan H. Belz ( assideremaxime@gmail.com)


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