Sobre la retahíla de algunas reivindicaciones que andan camino de eternizarse

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Hay reivindicaciones que después de haberlas conseguido no deberían de dudarse que han sido implantadas en el sistema y tampoco pueden ser cuestionadas o tratadas fuera de un contexto legal que ya ha sido regulado, como si de una irregularidad social esquiva estuviese pendiente de alcanzarse, ya que al formar parte de la vida social cotidiana y sin más aspavientos críticos, salvo de ese % que en cualquier caso y bando sea por el motivo que fuere, no estarían de acuerdo ni tan siquiera con la sombra que proyectan.

El colectivo LGTBI + lo que se pretenda añadir como “merchandising” de su rentable y subvencionada fiesta del Orgullo Gay, desde hace años se aceptó y sin discriminación alguna por parte de una gran e inmensa mayoría de ciudadanos, haciendo que los partidos políticos hiciesen campaña por el buen puñado de votos que representa hacerlo, mostrándose a favor de una integración plena y como ejemplo de una nueva forma de vivir dentro del clasicismo que podría todavía destilarse en España. Y si hay quienes todavía ponen en tela de juicio la afirmación que ya no tiene signos de desaprobación cómo para librar una contienda de fuerza extrema, es que a los organizadores les sigue interesando que los disparates tengan un punto de referencia para seguir cubriéndose de otros complejos todavía no sometidos, ni a querer comprobarlos que ya están caducados. Nada hay que solventar pues bajo el prisma que tiene tonalidad y eco.

Muchas veces, cuando oímos los ”heteros” esas abruptas y recurrentes manifestaciones contra la falta de comprensión y humillación que sufre ese elevado número de personas de ambos sexos que corresponden a otras vías de unión y tendencia, no tenemos por menos que reprochar, al menos algunos, ese error de establecer una duda razonable que repetiremos una vez más no aparece reflejada en sentido alguno, que lo único que hace es “pervertir” la convivencia para justificar, y no sin cierta razón, la ironía, crudeza y violencia verbal de los supuestos “incordiados”, intentando demostrar que somos muchos que con un espíritu distinto no comulgamos, y así fuésemos culpables por activa o por pasiva, de impedirles ser como son, lo que hacen y pretenden hacer, es decir, tener otra visión y opinión distinta, que por supuesto difiere del vasallaje y servilismo que intenta implementarse, y que al parecer los que bebemos de otras fuentes del placer debemos sentirnos condenados, estigmatizados y perseguidos a ser considerados instigadores y dinamiteros del código de comportamiento de un “Torquemada” que no existe.

Lo importante es que a muchos nos da lo mismo, que uno se monte en una escoba, en un cohete espacial o intente subir por el cuello de una jirafa para obsequiar al animal con un beso en la mejilla y un gracioso piropo al oído. Nos da lo mismo, y por ese motivo solicitamos de los organizadores de ese carnaval atípico y colorista, la “normalización” de los actos como si de una procesión de semana santa o cabalgata de los reyes magos por navidades se tratase, y por supuesto sin recomendar reprimir sus alegres algaradas, sus manifestaciones y provocaciones exageradas, pero francamente oír todos los años la misma cantinela de que existe una conspiración contra “ellos y ellas” de manera perpetua, sine die y hasta que descabalgue de su corcel el guapo arcángel “san” Miguel para leer el último pregón, es una forma intolerante de no respetar la condición sexual de los demás y alejarse de una orientación que va camino de convertirse en una cisma premeditado. Y por ahí alguno/as no pasamos.

Y para muestran un botón comparativo :

Ya está bien de tanta sutileza y aclarar un punto importante. En la Declaración de Independencia de Estados Unidos se afirma como forma de legislación y gobierno en un contundente apartado lo siguiente :

Sostenemos por evidentes por si mismas dichas verdades : que todos los hombres y mujeres son creados iguales, que son dotados por su Creador de ciertos derechos inalienables, que entre estos están la vida, la libertad y la búsqueda de la felicidad”.

Dicha sentencia fundamental sería considerada y traducida en términos biológicos y que son los determinantes para asimilar el derecho y el libre albedrío, al que nada ni nadie puede tener el derecho de desvirtuar y queda estampillado así :

Sostenemos como evidentes por si mismas dichas verdades : que todos los hombres y mujeres han evolucionado de manera diferente, que han nacido con ciertas características mutables, que entre estas están la vida y la búsqueda del placer “.

Nada más y nada menos, ahí queda y sin fobia alguna, seguro.

Nuestro crítico más contumaz de asperezas inteligentes, refiriéndonos a “Kaiser”, añade : Cuando nací, el ser gay, lesbiana o transsexual estaba prohibido, luego pasó a ser aceptado y escondido en el armario.. para más tarde, sin represión y ningún temor se abrieron las puertas de par en par de la libertad coloreada colgada de un perchero.. A día de hoy, ser “distinto” a lo establecido para quienes no siguen ese ritmo y su pregón es un ¡¡orgullo!! “.

Lo único que espero de este tema tan simple y sin posible discusión, es morir antes de que sea obligatorio afiliarse al colectivo LGTBI + aficionados al travestismo de fiesta con carroza y con carné de dragking, tal van los mensajes acompañados de la política que también se “posturea” y se transforma a la primera ocasión.


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Comentarios

1 Comment

  1. Olé!
    Y yo soy hetero, y orgullosa de serlo también.
    Crecí en un país, Dinamarca, donde ya en los años 60 , incluso antes, se consideraba normal tener otra orientación sexual y no se discriminaba a nadie por éso.
    También era una normalidad ver topless e incuso nudistas en las playas… nunca reparé en ello, dado que mis padres lo trataban como algo normal.
    Cuando llegué a Barcelona en los años ochenta, también conoci el mundo gay, que existía ya sin ningún complejo y desde luego jamás vi discriminación..
    por lo tanto, desde mi punto de visto, lo que ya era algo normal y aceptado, se está convirtiendo en algo diferente…

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