Soplando o volando, que son gerundios

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En esta función el gerundio se refiere a acciones que ocurrieron antes o durante la acción del otro verbo, guerreando de forma premonitoria, o rindiéndose antes que después.. aunque si nos consideran abejas la colonización está todavía por aplicar.

¿ Soplan, aunque de momentos tenues todavía, vientos de una irremediable guerra mundial ?, ¿ Debido quizás a ese irrefrenable estado de ansiedad, ya no solo de los obedientes especímenes humanos, inducidos a lo mejor y no sería de extrañar por entes que nos han estado observando durante siglos y ahora representamos para ellos una peligrosa amenaza a la que momentáneamente cercenar hasta lo prudente ?.

Podemos establecer un “montón de arruinadas hipótesis”, incluso pensar que tarde o temprano tendría que llegar la hora final, pero en cualquier caso nos resistimos muchos a tirar la toalla para dejarnos de secar el sudor que producen las noticias de arranque belicoso que no dejan de advertirnos que algo puede ocurrir más grave que el célebre Covid-19, si definitivamente lo es más que la gripe española y la Aviar, o el resurgimiento otra vez del ébola, el “sida”, la fiebre amarilla o la de color fucsia, el retorno de “Milli Vanilli” o una nueva sociedad basada en el vampirismo con el Conde Drácula y su secretario el de Montecristo a la cabeza, con un diente de ajo entre los dientes para mostrar a las víctimas que ya nada ni nadie se puede esconder de la cruel fatalidad, pero dejando la ironía aparte y en un rincón de la mente humana la perplejidad preocupada, en donde yacen las esperanzas y los mitos que ya olvidamos para tener ocasión de vernos reflejados como una reencarnación en ellos, la cuestión en sí empieza a ser delirante, contemplando que los países se arman sin mesura, y lo más llamativo sin endeudarse, pues ese tema lo arrastraremos para estudiarlo más adelante.

¿ Qué sucede ?. Cuanto más tiempo pasa, algo turbio se respira en el ambiente.. ¿ nos han colonizado ?  y las autoridades y las fuerzas del orden público han sido abducidas para seguir con un plan diabólico de aquí te pillo, no te pregunto si te mato pues debes seguir pagando impuestos hasta dejarte sin un céntimo, te pido los papeles por imperativo recurrente para que te sigas cabreando y ver hasta dónde llega tu enfado, te hago bajar del automóvil, te pido amablemente que soples, y si no obedeces te pongo en lista negra para tocarte los bemoles o las narices, depende si eres considerado migrante en conserva o en pepitoria para sacarte lo que pueda.. y ahora que me fijo ni siquiera llevas puesto el cinturón de seguridad aunque sea en plena calle e intentes llamar por el móvil, no tienes el impuesto de circulación actual, mucho menos el de ITV, la matrícula no coincide con el seguro, que me  insiste en aumentarme la póliza un 10% más sin haber presentado un parte de incidencias en mi vida, escuchando a la vez por la emisora abierta que se recomienda se cerciore el agente de darle la espalda al  sociópata, y si es necesario emplear la violencia para intimidarle y hacerle saber que tiene el poder de hacerle andar sobre las brasas y por un tubo que conduce únicamente a las cloacas.

Aquí no termina todo, si voy en motocicleta, llevo casco pero no guantes, sanción que recibo, y si voy en automóvil motor cuatro ruedas, por supuesto señor me dirá como castigador urbano autorizado, debe dejar de funcionar el motor, pare inmediatamente porque es diésel y puede dañar al medio ambiente, lo mejor sería y yo le aconsejaría que agarrase el transporte público como hacía mi cuñado y ahora mire usted, después de trabajar en una fábrica de automóviles ahora está en el paro, o como mi hermano que antes ponía gasolina, ahora vende pan en una estación de servicio y como pocos clientes ya se desplazan por miedo a las redadas arbitrarias, le parece que le van a poner en mantenimiento a fregar suelos y lavabos, si tiene suerte claro porque para optar a ese puesto necesita acreditar tener finalizado el bachillerato, y créame amigo conductor, hay muchísima competencia.

“Si la abeja desapareciera de la superficie del globo, al hombre sólo le quedarían cuatro años de vida: sin abejas, no hay polinización, ni hierba, ni animales, ni hombres”

En efecto, sí hay una guerra, la del caos que produce tanta normativa y tanta leche amargada de encomiendas que te atragantan, en donde ya todo se desploma y las fuentes del misterio se rebelan para dar paso a una nueva era, la inaceptable incompetencia y admitir que no es más útil quien gobierna, sino el enjambre de abejas con nombres y apellidos, que secas como un mosquito sediento de sangre, bien podrían rebelarse y no producir más miel en la colmena, dando pie a que cualquier día el conflicto se agrave,  aparezcan los invasores de repente y molestos por el comezón intolerante y desternillante, sin complejos y sin negociaciones para no aguantar tanta más insolencia, nos manden a defecar y cultivar boñigas con nuestros propios excrementos.

A veces pienso que la prueba más fehaciente de que existe vida inteligente en el universo es que nadie ha intentado contactar con nosotros.”
Bill Watterson


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