Introducción al problema de una III Guerra Mundial, que antes de iniciarla busca la paz o una salida del planeta Tierra

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¿ El apocalipsis o la rendición pactada para huir navegando a otros océanos siderales ?

¿ Existe el peligro que desencadene una III Guerra Mundial cruenta y con innumerables pérdidas humanas, ya que la económica se padece hace años, dando paso al baile final en el guateque aburrido de los diplomáticos y jefes de Estado ciegos e inválidos, que darán el pistoletazo de iniciarla por fases y sin contemplaciones ?.

La guerra es un asunto demasiado serio para dejarla en manos de los militares.

Georges Clemenceau  (1841-1929) Político y periodista francés

La respuesta en nuestra opinión en , sin otras especulaciones como las que dictamos a continuación. El mundo necesita regularse, buscar el equilibrio codiciado que a pesar de los esfuerzos no ha dado soluciones, que pasa por destruir para después construir bajo un mismo grado de saturación de productos, bienes y servicios a medio plazo, volver a recuperarse a través de las ayudas del más fuerte contendiente, vencedor y vencido a la vez por la mortandad importante que sufrirá también, además de quemar partes de sus fondos de garantía que ya no serán de inversión, ya que se destinarán a fortalecer el equipamiento y las nuevas tecnologías bélicas que ya están en período de fabricación, destinando mucha dedicación a la robótica que será la destinada a una fuerza de choque que cumplirá obedientemente cualquier orden dada y la que vigilará atentamente los nuevos campos de concentración, por una razón muy sencilla, los humanos perderemos, además de la razón, muchos efectivos de carne y hueso en las primeras refriegas urbanas para después pasar a sucumbir por las armas químicas, que en teoría de hecho estarían prohibidas, produciéndose caos en todas las esferas de poder absolutista, purgas y anarquía, una involución que después de ser repudiada se estrechará en un lazo de caza furtiva para dominar a la población ilesa y reducida, sumida en la pobreza al nuevo orden mundial.

La guerra es el arte de destruir a los hombres, la política es el arte de engañarlos.

Parménides de Elea  ( filósofo griego sobre el valor épico )

Pensamos en una hipótesis que se está desarrollando en estos últimos días y nos referimos al desarrollo de un experimento social revalidado en las pantallas de la virtualidad y en todos los ecos de agitación y comunicación social, en el que después de analizar esa inicial marcha para tradurcirla como un éxodo masivo que va mordiendo el camino, única determinación con guías y asistentes descubiertos que no tratan de disimular un carácter zombi listo para actuar surgido en Honduras, arrastrando su penuria, a la que se han añadido demandantes de una vida mejor de El Salvador,  utilizando las mismas vías y senderos de Guatemala a México. No dejaría de asombrarnos que la idea surgiese desde el punto estratégico de la geopolítica que asesora al presidente estadounidense Trump, al objeto de observar desde la atalaya de primera vista y mano con granadas de humo, los efectos de un rechazo sin parangón en la historia desde Moisés, control, defensa, prácticas de represión y guarnición de los “migrantes” que vayan llegando unidos y en desfile similar al ganado a la frontera, pues si se han contabilizado más de 3.000 los agrupados, 5.200 serán los soldados de la guardia nacional que intervendrán en repeler la incursión e intento de intromisión imprudente al cruzar los sagrados límites en un estado de sitio puntual.

¿Puede haber algo más ridículo que la pretensión de que un hombre tenga derecho a matarme porque habita al otro lado del agua y porque su príncipe tenga una querella con el mío aunque yo no la tenga con él?.

Blaise Pascal  (1623-1662) Científico, filósofo y escritor francés

Otro de los efectos y a tenor de la explosiva recesión que se espera en el plano del consumo en todas las facetas del libre comercio, la única vía de solución es volver a crear alianzas que antaño tuvieran compromisos, por lo que China con sus 1500 millones de población se puede volcar en una hazaña bélica contra el imperialismo yanqui, uniéndose los países dormidos del sudeste / suroeste asiático, tal lo intentó hacer la nación del sol naciente allá por los años 30.

El único medio de vencer en una guerra es evitarla.

George Marshall  (1880-1959) Militar y político estadounidense. Jefe Eº Mayor  II Gª Mundial.

Rusia, mientras es testigo de los primeros escarceos, procurará sembrar confianza extendiendo la mano de una supuesta imparcialidad en una Europa que se desintegra lentamente a día de hoy, esperando que los gigantes se descuarticen, mientras que ayudará a los desertores del pacto OTAN-NATO a congraciarse con algunas áreas de África y Oriente, algo que no tendrá más remedio que negociarse por la influencia hoy pacífica, mañana terrorista en teoría, de una quinta columna subsahariana que ya domina una buena parte del viejo continente, dejando a Irán que se las entienda con Israel, moviendo las fichas de un ajedrez táctico que reduzca el poderío militar, y la posible reacción que podría ser inesperada en el corto tramo del recorrido de un galgo psicópata ganador llamado hambruna y paroxismo, que sabe en donde se encuentran los puntos débiles y fuertes, de dos monstruos en el juego inteligente y en el campo de batalla entre persas y judios.

Cada guerra es una destrucción del espíritu humano.

Henry Miller  (1891-1980) Escritor estadounidense

Sudamérica no va a quedar inmune, y sí se hacen peligrar los yacimientos del 25% de las reservas petrolíferas, USA la emprenderá a sangre y fuego con la ocupación de los países productores, reuniendo en sus filas contingentes mercenarios para luchar contra lo que volverá a denominarse como una indisoluble amenaza comunista en el cono sur, pero para ello necesitará crear confusión y mantenerse firme frente a los aliados, ya que la insurgencia propinará severos reveses que mantendrá en un principio enfrentados a Chile, Colombia y Brasil contra Perú, Bolivía, Venezuela y Ecuador, dejando a Argentina y México en un punto muerto neutral que se aliarán con los que menos dañen su ancestral territorio, al igual que lo hará Centroámerica, que bastante tendrá con apagar el infierno interno que abocará a los horrores de las bandas de soliviantados, carteles y maras, empeñados en adueñarse de puntos considerados cortafuegos y paso franco mediante previo pago de una cuenta en especies de no intervención pactada.

No se como será la tercera guerra mundial, sólo se que la cuarta será con piedras y lanzas.

Albert Einstein  (1879-1955) Científico alemán nacionalizado estadounidense

USA necesitará de ayuda a modo de refuerzo policial de Gran Bretaña, Australia y Nueva Zelanda para sofocar el incremento de desmanes en un mundo desarraigado y desmembrado, no dejando que el apocalipsis desproteja los flancos desiertos allá donde toque taponar vacíos en los que Japón también intentará dejarlos intactos en Asia, mientras la vanguardia de los recién estrenados armamentos de nueva generación blindada y sin corazón humano se enfrenten, pues será inútil en clara desventaja en el cuerpo a cuerpo con unos enemigos numerosos y disciplinados, igualmente pertrechados de similares artefactos de muerte a distancia y un potencial humano que hará palidecer al diablo de la guerra.

El arte de la guerra es como la medicina, siempre causando víctimas.

Voltaire  (1694-1778) Filósofo y escritor francés

La situación no es fácil, continuar investigando el panorama en un teatro de operaciones humeante, descolorido e incesante, puede servir para formular sin apuesta otra pregunta aplastante:

¿ No sería mejor padecer una pandemia que “ajusticiase” sin dolor a los más mayores e inservibles por excesiva durabilidad de un ser desarrollado en la abundancia y caducidad acordada de facto, que ha hecho que la superpoblación crezca desmesuradamente, que evite la aniquilación indiscriminada para subirse todos cuantos puedan, que mejor serían millones, en unos cohetes o platillos volantes a la Luna como estación de servicio, y desde allí hasta dónde sea, incluso hasta el planeta en donde viva el dios de la tolerancia y la coherencia, solicitar su perdón y empezar a colonizar en paz los planetas, de los que tanto sabemos y poco hacemos para viajar a ellos condicionados por la seguridad del éxito científico empleado para negligentemente diezmarnos, que puede dejar el fracaso de la humanidad como una simple anécdota para no volver a revivirla jamás ?.

La guerra no es más que un asesinato en masa, y el asesinato no es un progreso.

Alphonse de Lamartine  (1790-1869) Historiador, político y poeta francés

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