Tumbas abiertas en el Caribe dominicano

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Si no hay reacción institucional y empresarial  frente a la falta de respeto al consumidor de Bávaro – Punta Cana – República Dominicana, los “esqueletos” esperan compañía con los futuros difuntos negocios en sus tumbas ya abiertas

En el negocio de la restauración, y refiriéndonos a la situación actual que se vive en las zonas turísticas, hoy debido al tan cacareado “coronavirus” que no deja de hacer sus estragos en cuanto al miedo a contraerlo, hoy nos vamos a centrar en el poco transitado BávaroPunta Cana de la República Dominicana y la carestía desorbitada en cuanto a precios de consumición que aplican la mayoría de los restaurantes, los supermercados y los afamados “pica-pollos” regentados por chinos despabilados de perfil aprovechado, los cuáles sin distinción están cavando sus propias fosas ante la falta de conciencia y respeto al consumidor en sus negocios, especialmente a los residentes extranjeros que tienen vivienda y medios para seguir arrinconados allá, aunque sea en playas casi desiertas, cubiertas sus orillas por el omnipresente sargazo, una macroalga amarronada molesta para los bañistas, que irrumpe constantemente en esta temporada en la superficie marina, jalada con dulzura por las corrientes del océano Atlántico a las playas del Caribe.

Vamos a empezar por contarles que los elevados precios tarifados también se deben a ese impuesto desmesurado que proviene de alguna mente calenturienta gubernamental sobre una económica doméstica con poca visión de futuro, por no corregir disparates que poca competitividad conseguirá en un país caribeño que bien merece una reforma estructural si el turismo que se decida a salir del hotel le da por conocer la oferta que hay alrededor del mismo, pues el 28 % que se aplica por la tasa legal añadida que corresponde al 18 % y el 10% de la propina-salarial nos parece una solemne barbaridad y que no se entiende, pues comparando con los de España se salen de la bandeja de servicio, y mucho menos con el diferencial entre algunos restaurantes del mismo lugar de acreditada popularidad y de propiedad mallorquina que han sabido responder a una crisis conservando el mismo precio y calidad, que no el esmero personal del todo, del que citaremos dos ejemplos de comparación :

Las Leñas ( Plaza Friusa) 2 cafés y 1 croissant de jamón y queso : 305 pesos : 5,54 €

Bella Napoli (Plaza Turquesa  Los Corales ) idéntica consumición : 435,20 pesos : 7,91 €

Ahora nos vamos a detener en un supermercado en la misma Plaza Turquesa, el que está a 30 metros del citado y carero Bella Napoli, el Bam Market en el que primero : pasan de rotular los precios en la mayoría de los estantes, segundo :  los productos y probablemente ante la escasa demanda ni siquiera reciben el plumero para quitarles el polvo de sus envases, tercero : hay que fijarse y muy detenidamente para evitar dolores estomacales, dado que el alimento o bebida pudiera estar sobradamente caducado y cuarto : cuando pases por caja habrá que fijarse que el código de barras no haya sido manipulado cuando los ojos queden desorbitados de la cuenta a abonar, por haber cometido el error de entrar en la cueva “Bampírica” (con “v” sería lo apropiado escribir) de las sorpresas que al bolsillo hacen temblar por ese metafórico mordisco en la yugular.

Y por último en este cúmulo de incidencias, teniendo en cuenta que entrar en uno de estos pocos restaurantes en los que el almuerzo o cena te sale por un ojo de la cara y el otro si pides vino o cerveza, existe la opción errónea de un chino cercano a los establecimientos anteriores de comida preparada para llevar, que te podrá asombrar por un precio no tan asequible como hará nueve meses y que te no te librará de un envenenamiento lento si eliges algo que no sea lo habitual (arroz con pollo o pollo con plátano frito), pues lo que queda en las bandejas de exposición, pollo asado, res en salsa, rollitos de primavera y ningún otro antojo que haya tenido salida en meses, te lo pueden suministrar sin observar la sonrisa de satisfacción de la asiática debido a la mascarilla, que probablemente haga una apuesta consigo misma para ver si aguantas el “desaguisado” como una buena rata de laboratorio, lo que nos apremia a avisar por la precaución sanitaria obligada, que si circulas por la Vía Alemania y antes de llegar al Aparthotel Villa Facal, concretamente en los bajos del mismo edificio en donde se encuentra un supermercado y el todavía rótulo del So Good Fitness, pasa de largo por aquello del contagio que pudieras sospechar contraer.

Y es que así no se va a ninguna parte, salvo a la extinción de los que pocos quedan en ofrecer un mínimo de consideración en un negocio que salta a la vista requiere mayor inspección de sanidad por parte de las autoridades locales, y no sería de extrañar que un poco de humilde voluntad se tuviera para agarrar un pico y pala para enterrar las equivocaciones de los despropósitos, o simplemente para desaparecer dignamente y cerrar el “chiringuito”, que bien pudiera resurgir y ser confiable demostrado entre la población extranjera, que todavía queda a la que le revienta enormemente tener que pagar precios abusivos por productos perecederos o enlatados caducados, que terminarán en el cubo de las basura. Un pensamiento generalizado que se recoge en el punto de encuentro del excelente y concurrido Colmado El Billar próximo a los lugares indicados, cuando sentados tomando una fría Presidente, entre los de distintas nacionalidades se coincide en apreciar que ya hasta las tomaduras de pelo tienen un costo aberrante. Finalmente indicar que junto al colmado citado anteriormente recomendaríamos la posibilidad de las viandas que ofrece el “comedor” Yara, y todo sería cuestión de probar que las excepciones en eso de satisfacer el apetito, como en todo haberlas haylas, aunque nuestro consejo sería el ampliar el menú con platos más “gringos” que no europeos, pues ese si es un reto difícil de alcanzar.


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