Un poco de insensatez no ofende ¿verdad?

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.. y si lo hace, allá ustedes con su nueva mentalidad que ya ha quedado inoculada a través de una vacuna, para ser recibida y acariciada por la nueva raza de “mascotas” domesticadas, que nos llegan.. no lo duden para devorarnos la esencia humana.

Analizando la Europa decadente, repleta de viejos decrépitos que se van extinguiendo como polillas invisibles en el firmamento, contingentes de migrantes que buscan otro nicho de prosperidad que nunca les llegará porque amos lo son también quienes heredarán sus viviendas pagadas a lujo de choza de cemento y hierro, habría que añadir el África que despierta a la llamada sarracena de cualquier califa de Antequera, quien desde el alminar o minarete musulmán llama al rezo y a la paciencia, pues torres más altas han caído con Ramadán o el seguir santiguarse, aunque pocos asistan a una iglesia.

De Oceanía nada que comentar, dado que la lejanía y las interrogantes de lo que allí sucede, parece que es el primer continente ocupado por los alienígenas, quedándonos con la promiscua América, en donde los gringos siguen creyendo que Asía, liderada por China, en la que incluyen erróneamente a Rusia, sigue su curso fabril hasta llenar el mundo de la electrónica popular barata, para después cuando el poder adquisitivo baje hasta límites insospechados, aparecer USA usando el barbitúrico de la recuperación para seguir su línea de seguir domando al enfermo cuando los problemas domésticos se acentúen, y se tenga que recurrir irremediablemente a otra pandemia económica más devastadora que la vivida hasta ahora, en donde no harán falta mascarillas pues ya no quedará mente y mucho menos voz para replicar de esta gran anomalía que es el atropello inmisericorde de las masas.

La juventud ya no conoce la disciplina, pues jamás ha sido materia para ser explicada en las escuelas, convirtiéndoles en incapaces actores del protagonismo laboral que se necesita para que algo quede en la Tierra que no sea una imagen borrosa que proporciona una batería inagotable, ya que su único menester es seguir pulsando teclas de un móvil, teléfono o celular como quieran llamarle, para seguir hipnotizados viendo como virtualmente la luna baja hasta sus pies de barro, escuchar música y deleitarse con nada más que chorradas, lo que les hace olvidar las obligaciones de vivir en compañía, donde las tareas son comunes y no se les exige hacerse ellos mismos la cama cuando se les despierta, que lo primero que agarrarán será la biblia digital de todos los días y a todas horas, para convertirse en inútiles autómatas.

La falta de cultura, educación improvisada en la política de reunir al rebaño y contarlos para que nadie se escape y tenga la tentación de convertirse en un “Che” armado, la falta de valores, el sálvese el que pueda y el no me mires que conmigo no cuentes, se ciñe al rocambolesco plan de considerar y dar una respuesta, una vez que no queden muchos testigos de edad, pensamiento y obra, a una demanda de actividades que comiencen por un programa de admisión para los nuevos pastores que conduzcan a los esclavos que se enviarán allá arriba, en donde las estrellas les esperan para renovar de sangre buena pero sin genética inteligente, que para ello ya están sus cerebros y máquinas de intelecto artificial, a los que les ofrecerán pantallas gigantes para adormilarles en sus pocas horas de asueto, creyéndose que serán los nuevos colonizadores de los reconocidos planetas, cuando la realidad les embrutecerá cuando al percatarse que serán siempre esclavos y sin más pertenencias que un “iphone”, desde donde recibirán las instrucciones y las pantomimas para no faltar a la mina, que es el lugar de donde nunca debieron haber salido.

Y es que señores lectores, que hasta aquí han tenido la paciencia de llegar, aunque dudamos que muchos lo hagan leyendo hasta el final, decirles clara y abiertamente que desde una praxis escatológica, no vamos a emplear otra expresión que no sea la de que el mundo, tal sucedió con la caída del imperio romano, se va al carajo para dar paso a una nueva generación de androides de carne y hueso, muy listos todos que ya desde pequeñitos mostraron sus dotes de hiperactivos “nerviosos” a los que querer muchísimo, pues esa es otra asignatura pendiente, la de calibrar las emociones para que nunca nos traicionen, y evitar así confundir el humo con el gas mostaza, la primavera con el hielo en un vaso de cola y una pizza con un bistec de masa harinosa. Total, el panorama llega, está servido y para algunos llegará tarde pues piensan morirse con las botas puestas, aunque tengan que calzárselas empezando por la cabeza, pero lo que ya no cabe duda alguna es que la generación “descontrolada” a distancia serán los nuevos liotas del mañana. Al tiempo si lo dudan y tienen ocasión de comprobarlo.


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