Violencia / Si se pretende combatir la progresiva violencia hay que responder con contundencia y dejarse de paternalistas y costosas reinserciones inseguras

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La clemencia que perdona a los criminales es asesina

Cita de William Shakespeare

No entenderemos bien ese gran contagio de comprensión y humanidad que se tiene con quienes arrebatan vidas por parte de una Ley tan blanda y “ecuánime” que extiende una compasión decimonónica, no compartida en realidad por casi nadie y que hoy asquea a las víctimas, haciendo carcajear al asesino por la seguridad que retiene al ser aprehendido, cuando mata sin o con coartada y sin motivo, condenándole a años vista y según causa, que no disfrutarán quienes yacen en un nicho o bajo una lápida, o cuando te lo roban todo y te dejan hecho un miserable, o cuando abusan de los más débiles que no pueden defenderse, y que vulnerables lo serán siempre mientras sus mentes no olvidan la afrenta inmerecida.

La mejor forma de prevenir un desliz por una conducta poco apropiada que pudiese derivarse en la intervención de la Justicia y condene a un joven reo mayor de 18 años a meses o años de arresto por un delito que merezca tal castigo, sería el pasar por la experiencia voluntaria y/o sugerida por sus progenitores de confinarse en un hotel en un radio de no menos 50 km. alejado de su casa, con pocas comodidades, sin teléfono móvil, televisión o internet, una pequeña nevera, un hornillo, un libro como lectura y media hora al día para salir en idéntica ruta para proveerse de alimentos con un presupuesto no superior a los 7 euros, sabiendo así a la corta que los errores pueden pagarse más de lo que se supone cuando es el Juzgado de guardia quien emite una medida de coerción de máximo tres meses y sin fianza, a pasar largo tiempo en una fría celda de una penitenciaría y con una visita a la semana. A buen seguro que algo cambiaría en el carácter agresivo o negligente de una juventud equivocada.

Cuando la gangrena de la violencia sin medida aparece lo mejor es seccionar la parte afectada, evitando que se desangre y muera de una infección quien produce dolo y desolación, lo que dará una muestra de compasión y resarcimiento del daño que se haya causado

La mejor forma de evitar que un corrupto o ladrón reincidente meta la mano en caja ajena, perjudicando gravemente la propiedad, los haberes o bienes, despreciando a una persona o a un ente público que distribuye recursos indispensables, y se demuestre que no existía relación ni reclamación ninguna que pudiera justificar el hecho indebido de apropiación, sería llevarle junto con otros de idéntica calaña y de su misma condición y animal especie a una de las plazas de países islámicos con ley Sharia, en donde le cortan la mano al que infringe la norma y fue previamente avisado de lo que podría sucederle si la acción contravenida se repitiese, advirtiéndole a los “puntuales y obligados turistas” que su curiosidad caduca con esposas ajustadas en las manos, recordando con paciencia y generosidad que una nueva infracción obligaría al mismo procedimiento si de los testigos se comprobase la certeza de los hechos.

La mejor forma de dar un ejemplo a los violadores y pederastas que habiéndose demostrado y obtenida declaración de sus “hazañas” contra el sexo indeseado del que no haría falta oponerse con fuerza bastante un no por delante, sería “omitir” el peligro de una nueva salvajada, lo que sin duda redundaría y sin más advertencia a ser directamente castrado, y si volviesen a cometer idénticas muestras en el plano de venganza, la ley Sharia no dejaría de contemplarse como otro buen ejemplo cortando el pene al insatisfecho que asume y desafía por su falta de respeto.

Y ahora dirán los puritanos, los afines a derechos humanos, algunos defensores de los que humillan y maltratan, violan y matan, destripan y queman, que estás anteriores reseñas y peticiones son un muestra para el psiquiatra que podría dar diagnóstico de quien lo escribe, y que no deberían tener hueco de reseña en la prensa bajo ningún contexto y pretexto tales afirmaciones y anomalías mundanas, que nos consta corresponden a una mayoría silenciosa, lo que nuevamente induce a pronunciar que tales opositores son unos hipócritas, pues nadie desea ver su propiedad allanada, a su mujer golpeada y a unos hijos sodomizados, cuando testimonios evidentes y pruebas relevantes hay suficientes, para no echarse las manos a la cabeza y criticar con solo palabras de censura al indecente, reclamando el garrote vil tan necesario que hasta no hace mucho tiempo lo había y dejaba sin aliento y sin permanencia nuevamente en la sociedad al que ajusticiaban, pues segundas oportunidades tampoco tendrán los desaparecidos en las garras de esos animales de piel humana.

Si queremos un país moderno, tranquilo, respetado y sereno no debe haber paz para los malvados delincuentes que asientan sus traseros en patios de prisiones que son mejores que muchos hoteles y pensiones, para tomar el sol y planear nuevas andadas entre colegas de celda y pesas en el gimnasio, comiendo, durmiendo y distrayéndose gracias a los impuestos que los ciudadanos de provecho encima deben de aportar para seguir manteniendo sus vidas en mejor posición, muchas veces que el mayor desamparo de sus víctimas y la compensación a sus familiares, que muchas ya ni piensan porque simplemente siempre estarán ausentes, sus corazones destrozados y sufriendo eternamente.

Ya está bien de tanta pamplina y elegancia de formas convenidas, de cirugía estética legal transitoria y el ojo ciego en la balanza de una justicia que perdona y absuelve, dejando al proscrito malandro a merced de un defensor que utiliza más la “biblia” que un código penal desactualizado, o al timador en libertad con cargos cuando ha sido pillado infraganti, con las manos en la masa como suele decirse, teniendo derechos, que justo es que los tenga, como saciar la lícita sed de venganza de los infortunados que han perdido mucho por un timo a ancianos, por un molienda a golpes de barra de hierro que ha dejado secuelas durante años, o por arrebatar una vida a la que derecho de hacerlo no la tiene nadie, cuando la persona es honrada y apreciada en todos los aspectos que la acreditan.

Los tiempos cambian y cada vez hay más asociales que las matan y callan por machismo, celos o estar poseídos por las drogas que tienen poca pena a quienes trafican con ellas, y si de verdad hubiese voluntad y más aprestos, endurecer el código penal cuanto menos es lo que este artículo exagerado pretende, o.. ¿ es que la Ley está redactada por aquellos inseguros políticos que algún día pueden depender de las mismas ? porqué eso de “odia el delito y compadece al delincuente” de Concepción Arenal, cita que solemos repetir, queda muy bien para las clases de derecho, pero no para los que padecen los agravios y que cada vez son muchos los perjudicados, que ya no confían en que la asistencia legal sea igual para todos y menos las miradas amenazadoras que se consienten cuando se produce un cara a cara en una sala que remedia poco a favor de los atenuantes, cuando el culpable se declara inocente o admitiendo la falta lo hace alegando el consumo de estupefacientes y otros gramos de locura.


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