Xi Jinping, cogió su fusil..

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a la vez que libera de trabas el comercio con África, afianzándose en un continente que pierde fuelle en Europa

El gabinete de prensa de la República China, uno de los más sagaces y mejores informados del mundo asiático, incluido el “prepotente” de corte occidental, nos ha remitido a los registrados, y ya de paso investigados, que laboramos en calidad de analistas geoestratégicos y consultores políticos, un resumen sobre la reflexionada actitud de su presidente Xi Jinping, con respecto a los movimientos que se están produciendo dentro de un grado de oscuridad latente que seguramente muy pronto saldrán a la luz.

Xi Jinping ha dado carta libre al presupuesto de defensa para la inversión en tecnología de uso militar, además de dar órdenes muy concisas para realizar las pruebas de efectividad sin esperar aprobaciones burocráticas, añadiendo que el ejército chino debe estar dispuesto en todo momento a entrar en acción, lo que obligará a las fuerzas de choque a estar disponibles para el combate a tiempo completo y en cualquier momento.

Xi Jinping, se responsabiliza y pone especial énfasis en la necesidad de concienciar a los comandantes y los cuerpos de tropa que lideran, a recuperar el espíritu de combate con el ímpetu preciso de eliminar las dificultades, haciéndole frente a la muerte de ser necesario, obligándoles por disciplina colectiva a empezar los entrenamientos y las maniobras que estimen sus mandos necesarias y a la mayor brevedad, a los que se les ha facilitado las instrucciones correspondientes para compatibilizar el ejercicio y el esfuerzo físico con simulacros a través de ordenadores y programas de última generación, relacionados con las confrontaciones virtuales, dado que muchos escenarios bélicos podrán tener respuesta frente a una tecnología probablemente desconocida, recordando que las operaciones por tal razón no pueden basarse totalmente en un conflicto armado tradicional.

Xi Jinping ha diferenciado solapadamente que la crisis podrían aumentar, además de las amenazas externas, cuestión que no aclaró con precisión el presidente chino, suponiendo se refería a la provocación de la India que en la confrontación fronteriza ha dejado en el pasado año 2020 unos 25 muertos y heridos entre los soldados hindúes y algunas bajas chinas, sin precisar el número, no olvidando otra línea tensa cuando Taiwán hace oídos sordos a las reclamaciones de Pekín, además de permitir la militarización de la zona por parte de EE.UU.

A pesar del Covid-19, la incertidumbre paranoica y los malos augurios que no dejan de aumentar un estado de alarma, China opta por seguir potenciando la fusión del tratado Asia-Pacífico con la participación del continente africano y sin excepciones, para que el comercio no dependa de caducas posturas y presiones por parte de países “góndola” sostenidos por intermediarios que encarecen los productos, empleando comisiones, mordidas y coimas, haciendo que el Área Continental Africana de Libre Comercio (AFCFTA) siga en su nacimiento un proceso fijado para la eliminación de tasas aduaneras e impuestos que graven el intercambio de servicios, bienes y productos de cualquier tipo, para un mercado potencial de 1.300 millones de consumidores reunidos en un bloque de ampliación cuyo PIB (Producto Interior Bruto) podría calcularse en 3.5 billones de dólares (2.8 billones de euros).  

Desde la fundación de la OMC (Organización Mundial del Comercio) hace 25 años, 54 países de la Unión Africana firmaron la adhesión, ratificándolo de inmediato 34, lo que representa una oportunidad magnífica de progreso para la mayor zona de libre comercio del mundo, realizándose con seriedad convenida y pactada un calendario básico para la retirada sistemática de obstáculos administrativos, lo que implica una reducción del 90 % de las líneas arancelarias.

China está colaborando en la evolución de África para crear una plataforma de autosuficiencia, y aunque existan respaldos afines y de alabanza extraordinaria, como la del presidente de Ghana, el señor Nana Akufo-Addo, como así se expresó en la conferencia de jefes de Estado que participan activamente en el proyecto, no es menos cierto que hay temas sociales que deben corregirse y limpiarse para obtener una imagen de credibilidad y confianza, tal sucede contrariamente por citar un ejemplo, con esa permisividad gubernamental de permitir lanzar al trabajo “doméstico” a muchas de las bellas mujeres de su país, captadas en una gran trama organizada para a la caza y captura de las víctimas de todo el mundo, con el fin de promover una estafa a escala internacional, cuando muchos interesados en una relación llaman, preferentemente en inglés, a un número telefónico con el prefijo 233. Según noticias recibidas de fuentes fidedignas, hemos podido confirmar en este medio el censurable hecho, lo que demuestra que la seriedad de algunos dirigentes a sabiendas de lo que sucede, se muestran díscolos y “ausentes” en sus contradicciones y en sus propias conclusiones, haciendo ver que rechazan e ignoran sucesos como el narrado y otras “bagatelas”, relacionadas con la desaparición y secuestros de empresarios, la corrupción y el impago de las deudas crediticias, aspectos que China lo soluciona tajantemente de una forma drástica por todos conocida, de la que pudieran tomar ejemplo muchos políticos pusilánimes del mundo democrático, en los que su ineptitud hace padecer a muchos de sus conciudadanos.

En principio cabe pensar que China se rearma, presta mucha atención a las nuevas tecnologías y a su constante innovación, entrena con urgencia a sus fuerzas militares y no olvida su expansión comercial en el mundo, mucho más rápida si la “teoría” de una amenaza exterior no se produce y el misterioso “coronavirus” definitivamente desaparece, posiblemente para dar entrada a nuevos contagios a los que atender bajo prescripción facultativa, vacunas y la farmacopea probada, sin saber están causados los males, ya provengan mal de “arriba” o peor de “abajo”, pero la pretensión veraz y solidaria de que para el año 2035 gracias a una logística pacífico-colonizadora y plausible, la pobreza pudiera paliarse poco a poco en África, sin olvidar que el presidente Xi Jinping, además de ser un reconocido estratega también es un brillante comerciante y buen comunicador, que prefiere verse entre las bambalinas de la OMC productiva, que de una ONU obsoleta, más silenciosa que una cueva de cavernícolas.

Xi Jinping – 67 años, ingeniero químico y político. Desde 2013 es presidente de la República Popular China, ejerciendo en la actualidad como secretario general del Comité Central del Partido Comunista de China y presidente de la Comisión Militar Central.


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